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12 julio 2023

Favaloro y la resiliencia.


(Entrada publicada en noviembre del 2013)

Pensar en René Favaloro es pensar en un modelo, en un ejemplo, en un personalidad destacada que se hizo y que es parte del ideal argentino, que dispara la admiración pero que sobre todo pone a prueba la capacidad crítica de los argentinos. Es un nombre que acerca a lo mejor y a lo peor de la "argentinidad", por lo que aportó y por lo que enfrentó.

(Texto agregado diez años después en 2023: 
Favaloro: ¿co-construyó Resiliencia Ecosistémica? ¿es un ejemplo de ella? ¿qué nos aportó a nuestra resiliencia? ¿co-construimos Resiliencia Ecosistémica desde su historia? ¿logramos promover pensamiento crítico desde su vida y su historia? ¿nos genera pertenencia sociocultural o es sólo un nombre recordado y mezclado con otros como símbolo argentino? ¿une o desune? 
Hoy, las redes se inundan de su cara y de publicaciones sobre su vida. Hoy casi todo sigue igual.)

En tiempos movidos, tomarse un tiempo para tener en cuenta algunas historias que hacen a nuestra pertenencia, que encarnan valores comunes y que son símbolo de nuestra cultura, es sumamente positivo en pos de generar resiliencia y enfrentar las dificultades que la realidad nos presenta, tan impregnadas de enfrentamientos, falta de tolerancia y respeto. Un oasis para poder pensar con más tranquilidad y aceptación en nuestra capacidad de resiliencia.

24 agosto 2022

Sólo podemos resiliar con otros.

La resiliencia en general y la #resilienciaecosistémica como constructo que integra a los diferentes niveles o tipos de resiliencia, o sea la todas las "resiliencias": la personal, la familiar, la grupal, la organizacional, la comunitaria, la sociocultural y la ambiental, implican procesos colectivos de interacción en los que factores individuales (promotores personales) y socioculturales (promotores socioculturales), se ponen en juego en la co-construcción de nuevas realidades, de cambios y de transformaciones que permitan afrontar, superar y mejorar las complejidades. Resiliar es innovar para evolucionar en ambas dimensiones: la personal y la colectiva. Se entiende que la evolución tiene que ser resiliente, o sea que implique cambios que lleven a un desarrollo humano integral, por eso se habla de una Re-evolución.

El proceso nunca es en soledad, ya que el aprendizaje siempre es colaborativo, siempre implica a otros. Por eso la capacidad para relacionarse y comunicarse, la empatía y las habilidades sociales y talentos como promotores personales de resiliencia son necesarios para que las interacciones sean positivas. Pero también son esenciales los espacios sociales que los favorezcan, los promuevan y los potencien, para que puedan salir a la luz y se desarrollen. Estos escenarios son imprescindibles en la #resilienciaecosistémica. Por eso, desde Espacio R además de tejer con hilados naturales y reciclados, se entretejen redes resilientes: se abrieron y se desarrollan haceres profesionales colectivos que permitan promoverla.

El Foro Co-transformar nació a principios del 2020, como una actividad propiciada desde Espacio R teniendo en cuenta el trabajo de investigación que estaba realizando desde el 2018 sobre el armado conceptual de la resiliencia. El Foro reunió a sus integrantes para compartir dicha elaboración y para que desde un espacio de diálogo, debate e intercambio profesional se la enriquezca colaborativamente  y desde la co-construcción, con diferentes miradas y disciplinas. En 2022 el Foro publicó lo que había producido en una primera publicación (https://www.socialbook.cl/producto/la-resiliencia-sociocultural-del-s-xxi/) y ahora está trabajando en una segunda también con una metodología basada en la interacción entre diversos profesionales.

También, se lleva a cabo el Proyecto AE.RE.As: un trabajo y de investigación-acción participativa: un estudio múltiple de casos, que aborda el vínculo entre actividades de desarrollo, productivas, agronómicas, ecosistémicas, ecológicas y ambientales (AE) (desde la Agroecología, el Desarrollo Rural y otros) y la Resiliencia Ecosistémica (RE), centrándose en la figura de los facilitadores de resiliencia y planteando una innovadora relación conceptual desde la concordancia de estos paradigmas, como disciplinas, como movimientos y como prácticas. Estos enfoques comparten un origen, un desarrollo epistemológico, principios y valores y se manifiestan en técnicas y prácticas. Ambos, son saberes y haceres que se co-construyen colaborativamente. Plantea la relación de los núcleos conceptuales que abordan ambos y propone su aplicación concreta en el campo de la empiria, abriendo un espacio de diálogo, producción académica y desarrollos concretos de acción y co-construcción con “experiencias y actividades de desarrollo, productivas, agronómicas, ecosistémicas, ecológicas y ambientales”, para enriquecerlas con el aporte de diferentes disciplinas profesionales, para mejorar sus modelos de gestión y realización (desde el Co-desarrollo y la Co-transformación) y para llegar a una evolución resiliente: una Re-Evolución. AE.RE.As plantea como problema central la necesidad producir aprendizajes colaborativos y conjuntos en la interacción de miradas y haceres disciplinares y propone la utilización  del Modelo GIRA (Gestión Innovadora con Resiliencia Aplicada) como programa de aplicación innovadora de la resiliencia en la gestión en contextos complejos. Los casos son haceres de diferentes lugares, de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. (https://www.instagram.com/p/Chmb2Jkuibh/)

También es preciso destacar como otra actividad colectiva la tarea que se comparte en el Grupo Resilio que implica un trabajo profesional y personal. Resilio es un grupo de investigación y producción académica en el campo de las Ciencias Sociales y Humanas, desarrolla esta aventura de la resiliencia, como camino desde hace más de 10 años con el apoyo de la Pontifica Universidad Javeriana de Colombia. Integra a profesionales de la resiliencia de diferentes países. Su objetivo es comunicar esperanza y crear redes de apoyo que hagan posible procesos favorecedores de la resiliencia. Realizó y sigue proponiendo diferentes actividades: de formación (diplomados, cursos, seminarios, etc.) de diálogo (talleres, encuentros) y de socialización de producciones (publicación de materiales, libros, documentos, etc.). (https://www.facebook.com/resilioColombia/  https://redresiliocolombia.wixsite.com/resiliencia/inicio)

Y para concluir con los ejemplos de algunos trabajos colectivos que se comparten desde Espacio R, es pertinente presentar a la comunidad de aprendizaje:   5 Minutos por semana para la EXTENSIÓN y la INNOVACIÓN, primera comunidad de práctica para el aprendizaje en red sobre asistencia técnica y extensión rural en entornos virtuales (https://extensioneinnovacion.substack.com/). La comunidad está destinada a toda persona cuyos intereses de aprendizajes se orientan a encontrar caminos para mejorar las capacidades para la asistencia técnica y la extensión rural en los nuevos entornos digitales, pero también a todos los que deseen sumar a la innovación en su hacer, más allá del ámbito profesional y laboral que sea. Como dinámica se propone una metodología ágil de reflexiones e interacciones colectivas y de socialización de recursos sumamente valiosos.

Para terminar, es necesario seguir subrayando que la resiliencia implica a los sujetos y a sus contextos, no es una capacidad individual: no se "es" resiliente; no es un estado: no se "está" resiliente. 

Resiliar es tener la posibilidad de evolucionar en una interacción dinámica con otros, de crecer y transformarse en lo personal y en lo sociocultural en contextos complejos. Para ello, es preciso abordar a la realidad y a su complejidad, con pensamiento crítico para gestar cambios posibles y poder iniciar un proceso de co-construcción de resiliencia, investigando en los recursos individuales para co-desarrollar promotores personales de resiliencia y co-transformar socioculturalmente dicha realidad con los otros, para re-evolucionar, o sea evolucionar resilientemente.









06 agosto 2021

Comentarios sobre la Resiliencia organizacional, un desafío para las empresas del siglo XXI.

En ocasión de una jornada de trabajo y reflexión con el 

Grupo Resilio (https://www.facebook.com/resilioColombia),            tengo la satisfacción de volver a un libro muy importante dentro de la bibliografía sobre el constructo “resiliencia” y el placer de volver a leer a Véliz Montero, un colega amigo, a quien conocí en una actividad organizada por el CEANIM, en Santiago de Chile. Recuerdo que en ese momento Fernando me impresionó como un profesional muy serio y comprometido con su área disciplinar, pero por sobre todo como una persona muy cálida y de mirada humana y comprensiva, elementos que me parecen esenciales en la gestión empresarial. Hoy creo que sostuvo todo eso y lo potenció con un hacer profesional destacado. 

Releyendo su libro “Resiliencia organizacional. El desafío de cuidar a las personas, mejorando la calidad de vida de las empresas del siglo XXI.” de Editorial Gedisa, entretejo estas líneas de reflexión sobre el mismo, desde el rescate de ideas que aparecen en algunas palabras claves y que encuentro en su texto.

En el universo de las organizaciones, frente a la incertidumbre aparece como primera respuesta el control. El desafío es considerar a las emociones, la confianza y el lenguaje como herramientas para confrontar amenazas y crisis, miedos y angustias. Los cambios constantes son ocasión de conversaciones y de diálogo… de aprendizaje. La Resiliencia Organizacional (RO) implica considerar a nociones como identidad, adaptación e interacción, esperanza, amor, sentido y libertad, emociones y creatividad, memoria y biofilia, dignidad, decisiones y autoestima. Con la RO se abre a las organizaciones un “mar” de posibilidades y desafíos, en los que es importante rescatar ritos, mitos e hitos.

Véliz Montero hace una acertada analogía entre la organización y el cuerpo humano. Sostiene que ambos implican partes; que enferman, maduran, se emocionan; que aprenden y que tienen huellas o marcas; que poseen identidad. Y que también sufren enfermedades: desconfianza, estrés, maltrato, desconexiones, resignación, aislamiento, falta de reconocimiento, miedos, desinterés, jerarquías, injusticias.

También, aporta una diferenciación interesante entre grupos de trabajos y equipos de trabajo, entre trabajo individual y trabajo en equipo, esenciales para el análisis de cualquier aspecto organizacional.

Se destacan como factores protectores o de resiliencia al humor, la confianza, la comunicación interna, la ética, la identidad, la creatividad, el sentido y la espiritualidad, describiéndolos ampliamente como verdaderos promotores de resiliencia, aportando numerosos y claros ejemplos de casos concretos, desde un análisis muy criterioso, para que el lector pueda, a su vez reflexionar sobre estas ideas, en situaciones reales y concretas.

Así se propone MAR, el Modelo Acción Resiliente, para destacar la importancia de las preguntas y de las prácticas. Para “cuidar” distintos aspectos de la organización, para generar autocuidado y aprendizaje en la gestión. Para poner en el centro al “ser humano” y la necesidad de considerar a lo “intrapersonal” y a lo “interpersonal” en la cultura organizacional. Para recordar a los pilares necesarios de a resiliencia: a las “fuentes de Grotberg” (yo soy, yo estoy, yo tengo y yo puedo) pero incorporando al imprescindible “nosotros”. Para rescatar a todos los contenidos organizacionales (misión, visión, valores, etc.) y a la identidad activa que se implica en acciones, cuyo norte debe ser la “felicidad”. En este libro se piensa al poder.  

Concluyendo, el modelo propuesto MAR, aparece como un modelo de intervención flexible y adaptativo, que, desde una mirada sistémica, humanística y comprometida con las personas, propone preguntas y también dimensiones para responderlas. Plantea un discurso sobre la comprensión integral del ser humano, que se adapte a diferentes procesos y realidades organizacionales. Destaca la necesidad de “practicar” miradas y de promover conductas personales, para el crecimiento de la identidad organizacional, la realización de una memoria activa que materialice ritos, mitos e hitos, considerando a las prácticas en todos los tiempos: presente, pasado y futuro.

En tiempos complejos, en los que la incertidumbre sigue reinando, es necesario: pensar en equipos de trabajo que sean comunidades de aprendizaje, que generen conocimientos permanentemente; preguntarse e indagar; tener coherencia, consistencia y dinamismo en las prácticas; fortalecer integralmente el diálogo; identificar desafíos; asumir compromisos con la realidad; sostener en la identidad organizacional, procesos de cambio con constancia y permanencia.

Finalizando, es una excelente oportunidad de aprendizaje el volver a leer “Resiliencia organizacional. El desafío de cuidar a las personas, mejorando la calidad de vida de las empresas del siglo XXI.” de Fernando Véliz Montero (2014) de Editorial Gedisa.

Pd.: cabe consignar información complementaria sobre la 2da. edición ampliada de Marzo del 2021, con prólogo del periodista Ismael Cala y un nuevo capítulo.

Obra que busca reflexionar sobre cómo construir y cuidar a grupos, empresas y organizaciones profesionales, haciéndolas internamente fuertes, en armonía, y verosímiles, fortaleciéndolas aún más, para lograr que perduren en el tiempo. El libro transita por temas tan importantes como el liderazgo, la ética, la comunicación, la confianza, los cambios, la calidad de vida, los equipos o la felicidad en el trabajo, entre otros. El autor se basa en una metodología que tiene en cuenta tanto las necesidades de las personas como las de la propia organización para determinar los factores que permiten construir una experiencia laboral nutritiva y conseguir los objetivos marcados. Asimismo, se invita a abandonar el clásico paradigma laboral caracterizado por rutinas desgastadoras y sin sentido que llevan consigo el estrés, la desmotivación, la competitividad mal entendida, la desconfianza, la deslealtad, la baja productividad, etc.

Finalmente, este libro muestra un modelo de intervención (MAR, Modelo de Acción Resiliente), con multiplicidad de casos teórico-prácticos para la acción y la reflexión, puestos al servicio de una empresa u organización. Segunda edición ampliada con prólogo del periodista Ismael Cala y un nuevo capítulo.

Lic. María Gabriela Simpson

6 de agosto del 2021


   

  

09 septiembre 2020

Hablando de resiliencia...

 Como se ha expresado tantas veces, hace un tiempo, la palabra resiliencia era un vocablo desconocido para la mayoría de las personas. Sólo conocían su significado los que estaban cercanos a la física y a la resistencia de materiales. Su traspolación a las Ciencias Humanas no fue tarea fácil y explicar su idea central, menos aún. Tras muchos años de desarrollos académicos, tuvo lugar su incorporación al corpus de la Ciencias. Las primeras generaciones de investigadores realizaron una tarea titánica de desarrollo teórico y empírico. La segunda generación tomó la posta y continuó el camino, y la tercera, actualmente sigue avanzando. 

Lamentablemente, hoy su uso se ha convertido casi en un abuso. Cualquier persona la utiliza: desde cualquier personaje de los medios de comunicación hasta un aviso publicitario. Si bien, su difusión era un objetivo de los proyectos de trabajo y de investigación, no se aspira a que se banalice su significado y se distorsione su aplicación en el habla y en los discursos.

Como también es inadmisible que se la explique con errores, sobre todo, en ámbitos profesionales y académicos, en espacios de formación, capacitación, consultoría, asesoramiento y difusión. Es importante desarrollar una tarea pedagógica y aclarar esos equívocos, por todo el tiempo implicado en trabajar sobre la resiliencia, por abundante material publicado y por las numerosas investigaciones desarrolladas por tantos referentes.

  • La resiliencia no es una "teoría": es un constructo teórico,  por lo tanto desde sus inicios fue evolucionando, fue construyéndose con las diferentes miradas disciplinares que, desde un trabajo horizontal, multi-inter y transdisciplinario, le permitieron no ser una "teoría acabada". O sea, que está constantemente cambiando, mejorando, en función de los cambios sociales, culturales, científicos. Por lo que, hablar de definiciones de muchos años atrás, implica un error. A no ser que se esté haciendo "Historia de la Ciencia" o "Historia de la Resiliencia". Constantemente se están desarrollando explicaciones superadoras de la realidad. Ese es el objetivo central del quehacer científico: explicar la realidad. Por lo tanto, un aporte, por ejemplo del año 2001, sólo explica a la realidad de ese tiempo. Como la resiliencia sigue desarrollándose, sus modelos y miradas se van actualizando y cambian. Entonces para explicar situaciones actuales de la realidad, es imprescindible que se dé la versión más actualizada del constructo teórico, con sus últimas definiciones, a no ser que, como se dijo antes, se esté haciendo su historiografía.  
      
  • Unido a lo anteriormente expresado, los diferentes armados conceptuales de la resiliencia responden a una realidad de la ciencia y fueron evolucionando. Tal como lo explica la teoría de los paradigmas de Kuhn, un modelo nuevo, más actualizado y superador, corre al otro anterior que no logra dar respuestas válidas y valiosas y que no logra explicar la cambiante realidad. Es preciso destacar como fuente fundamental de conocimiento de la evolución de la resiliencia a la publicación de Puig y Rubio (2011). En "Manual de resiliencia aplicada" estos autores explican cómo evolucionó el paradigma de la resiliencia desde las primeras generaciones  hasta su fecha de edición. En los 70`, era un "modelo de riesgo". En los 80`,la primera generación la considera una capacidad del individuo y sostiene que se "es" resiliente. En los 90`, se la define como proceso y se afirma que se "está" resiliente y "se aprende". En la generación actual se la presenta como un paradigma y que se la "construye". Por lo tanto, es preciso ser muy correcto al hablar hoy de "resiliencia".

  •   Un ejemplo de ello es el desarrollo conceptual que los investigadores y especialistas en resiliencia presentan de los factores que intervienen o actúan en ella. Ya no es pertinente hablar de "factores de riesgo", es una explicación perimida  que no explica la complejidad de la realidad de nuestro presente. Como tampoco se puede hablar de "factores de protección" como fuerza contrapuesta que genera resiliencia. Con posterioridad se explicaron como "factores de adversidad" y "factores de resiliencia". La definición de los "pilares" de la resiliencia tuvo su primer versión en 1997 de Suárez Ojeda (1997). Melillo (2004) los actualiza siete años después, agregándole el pensamiento crítico, que se convierte en un núcleo conceptual esencial que se mantiene hasta hoy. Hoy, en el modelo actual se los denomina promotores personales y socioculturales de resiliencia... ya no se habla de riesgo o adversidad, sino de realidad compleja. Por lo cual, al hablar desde un lugar académico y profesional, no es una cuestión menor presentar miradas no vigentes o desactualizadas, es imprescindible saber "hoy".

  • Así mismo, es importante no caer en errores gramaticales en relación con las explicaciones de las Ciencias. Por ejemplo, de acuerdo a la definición científica de la resiliencia, no se admite conjugar el verbo "resiliar" con el verbo "ser". Decir que una persona "es resiliente" habla de una pobre búsqueda de información, de una inacabada lectura de la rica bibliografía, de una lectura no actualizada sobre el tema o de una mala comprensión de su esencia. Una mala formación o información lleva difundir una expresión verbal inexacta. La resiliencia no es una condición o una capacidad, la resiliencia se construye.
        
  • De la misma forma, es muy importante analizar desde qué mirada sociocultural se habla o a qué modelo responden los autores o las explicaciones citadas. Se desarrollaron tres corrientes muy diferentes en resiliencia: la anglosajona, la francófona y la latinoamericana. No es lo mismo explicar los fenómenos humanos y sociales, desde matrices socioculturales muy diferentes a las del público al que se le habla. Además, se comete otra grave equivocación al no rescatar el valioso aporte de los autores latinoamericanos y argentinos, que fueron los que le dieron al constructo justamente, el punto de vista social y comunitario: Resiliencia Comunitaria y Sociocultural. No pueden desconocerse esos armados conceptuales, promoviendo adoptar modelos foráneos,  sobre todo tratándose de educación (Henderson y Milstein, 2003), cuando en nuestro país hay aportes tan significativos, desde la teoría y también desde la empiria. ¿Por qué destacar y promover definiciones y propuestas educativas de otros países cuando aquí hay desarrollos teóricos y proyectos de trabajo que fueron y son, destacados y exitosos?  

  • Tampoco puede dejarse de lado el uso de vocablos que en Ciencias Sociales no son pertinentes como "experimento". Sí, se sistematizan "experiencias". La historia de la evolución de la resiliencia es absolutamente rica en ellas. Por ejemplo, la investigadora Emmy Wernner, no hizo un "experimento", sino que llevó a cabo una investigación longitudinal que fue fundante para los orígenes de este constructo teórico.   

  • La resiliencia no es aislamiento, de ninguna manera, siempre implica interacción. No se la promueve con pensamiento mágico o fantasía, sino con el desarrollo del pensamiento crítico, de una mirada también crítica que aborde la realidad en su totalidad, llamando a las cosas por su nombre, con términos adecuados a la edad de la persona. No se genera resiliencia infantilizando la situación, ni mostrando un mundo irreal. La creatividad no es hacer ficción. A la realidad, hay que transformarla con hechos concretos, con conductas activas y proactivas. Por eso, ilustrar las defiiciones dadas, con historias como la plasmada en la película "La vida es bella", genera una contradicción con la idea central de la resiliencia y una idea equivocada de lo que es. Como tampoco se promueve resiliencia en la negación de la realidad, como por ejemplo en la película "Titanic" (siguiendo con ejemplos cinematográficos), en donde muchos siguen "bailando" sin ver lo que realmente pasa. Aquí es fundamental destacar un rol importantísimo, que, en el nuevo modelo se denomina "facilitador de resiliencia", que es una figura enriquecida de los "tutores de resliencia" que definió Cyrulnik (2010) y que Rubio y Puig (2015) describieron ampliamente. 

  • Se detallarán abajo las obras fundamentales que constituyen la bibliografía básica y esencial del constructo central de este texto. Pero es preciso destacar como manifestación de la constante actualización y revisión que la resiliencia hizo y hace, a un libro imprescindible para todos aquellos que decidan hablar sobre resilencia: "Resilencia Comunitaria" (2018) de Editorial Dunken, donde los maestros fundamentales de Latinoamérica y del mundo: Munist, Kotliarenco, Vanistendael y Mellillo fueron reunidos con autores e investigadores de la última generación, de países como Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, México y España, en una compilación que reúne textos valiosos, en los que aparecen los nuevos modelos conceptuales, desarrollos teóricos y trabajos de campo, imprescindibles a la hora de exponer sobre el tema.    

  • La segunda recomendación es el libro "Una vida en resiliencia" de Evans y Reid (2016), una obra tan densa, tanto como la crítica que le hacen al constructo, pero que permite pensar y repensar con verdadero pensamiento crítico al mismo, para que gracias a los interrogantes que provoca se pueda avanzar en la conceptualización.

  • Y la tercera lectura propuesta es un libro tan único como mínimo, tan imperdible como humilde: "Los hábitos del pensamiento riguroso" de Brie (2000). Obra que no tiene fecha de caducidad y que explica cómo mejorar el pensamiento crítico de los estudiantes universitarios y de los futuros profesionales, pero cuyas directrices sirven para todo proceso de aprendizaje. Una verdadera joya.
     
  • Para finalizar, es importante destacar que si se propone a la resiliencia como mirada en una innovación institucional y organizacional, debe considerarse a todos los núcleos conceptuales que la definen (mirada crítica; co-desarrollo de promotores personales de resiliencia; co-transformación del contexto desde los promotores socioculturales; la co-construcción colaborativa; el co-diseño de proyectos y acciones; la pertenencia, la cultura y la identidad cultural; la necesidades de espacios reales de expresión, comunicación e interacción; la gestión innovadora) para que, desde adentro y horizontalmente, se diseñen innovaciones, no cambios pensados desde fuera, y se trabaje comprometida y autónomamente en equipo,  sin seguir recetas pre-establecidas o definidas por sujetos ajenos a la institución u organización. La resiliencia como innovación es hacer que las cosas pasen, para que tanto los individuos como el colectivo logren una nueva evolución, una Re-Evolución y que los espacios se conviertan es usinas de resiliencia, en Espacios R.
Como último aporte para quienes quieran hablar, exponer y conferenciar sobre resiliencia, se  recomienda que buceen por el mundo académico de los distintos países, así descubrirán foros, grupos de investigación, líneas de investigación, institutos, redes, investigadores, autores, referentes... que siguen avanzando en la conceptualización de este constructo, que se renueva y actualiza constantemente, para seguir dando respuestas nuevas y significativas a los desafíos que se le presentan a la humanidad. Y esta humilde y básica bibliografía (inacabada por cierto ya que se sigue investigando, editando libros y publicando en repositorios y sitios académicos) para fundamentar lo que se dice. 

Brie, R. (2000). Los hábitos del pensamiento riguroso. Buenos Aires: Del Viejo Aljibe.

Cassinelli, E.; M.; Munist, M. y otros (2014). Arte y resiliencia. Lanús: Ediciones de la Universidad Nacional de Lanús. 

Cyrulnik, B. (2009). Autobiografía de un espantapájaros. Testimonios de resiliencia: el retorno a la vida. Barcelona: Gedisa.

Cyrulnik, B. (2015). Las almas heridas. Las huellas de la infancia, la necesidad del relato y los mecanismos de la memoria. Barcelona: Gedisa.

Díaz Videla M. & Olarte M. A. (Eds.), Antrozoología, multidisciplinario campo de investigación, Buenos Aires: Editorial Akadia. Simpson, M. G., & Keulyan, G. (2018). El perro como tutor de resiliencia en procesos de orientación y de TAA. 

Forés, A. y Grané, J. (2012). La resiliencia en entornos socioeducativos. Madrid: Narcea ediciones.

Forés, A. y Grané, J. (2012) La resiliencia. Crecer desde la adversidad. Madrid: Plataforma editorial.

Frankl, V. (2001): El hombre en busca de sentido, Barcelona, Herder, 21.ª ed.

Fuchs, E. (2003): “¿Van unidas ética y resiliencia? en Manciaux, M. (comp.) La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Gamboa de Vitelleschi, S. (2006). Juego – Resiliencia. Resiliencia – Juego. Bs. As.: Ed. Bonum, 2da. ed. 

González y Rivas, M. (2013). Planificación y Programación en Odontología Comunitaria, Familiar y Social: Anexo 1. Resiliencia: Estudio de Medición de la Autoestima (2004-2013). (1ra.ed). Madrid. Ed. Ripano. 

Grotberg, E. (2001). “Nuevas tendencias en resiliencia”, en Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.). Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas. Buenos Aires: Paidós.

Henderson, N. y Milstein, M. (2003): Resiliencia en la escuela, Buenos Aires, Paidós. 

Infante, F. (2001). “La resiliencia como proceso: una revisión de la literatura reciente”, en Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.). Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas. Buenos Aires: Paidós.

Jara León, F. (2016) Bioresiliencia. El poder transformador de las redes afectivas. Chile: Edición propia.

Kotliarenco, M.; Cáceres, I y otros. (1997). Estado de arte en resiliencia. Chile: OPS.

Kotliarenco, Ma. A. (2008): “Presentación” en Saavedra Guajardo, E. y Villalta Paucar, M. Escala de resiliencia SV-Res para jóvenes y adultos. Chile, CEANIM.

Lecomte, J. (2003): “El buen uso de la memoria y del olvido” en Manciaux, M. (comp.) La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Manciaux, M. (comp.) (2003): La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Masten, A. S. y Gewirtz, A. H. (2010). “Resiliencia en el desarrollo: la importancia de la primera infancia”, en Tremblay, R. E.; Barr, R. G.; Peters R. de V., y Boivin, M. (eds.). Enciclopedia sobre el desarrollo de la primera infancia [en línea]. Montreal, Quebec: Centre of Excellence for Early Childhood Development (disponible en: http://www.enciclopedia-infantes.com/documents/Masten-GewirtzESPxp.pdf; consultado 5 de mayo de 2013).

Melillo, A. (2004). “Sobre la necesidad de especificar un nuevo pilar de la resiliencia”, en Melillo, A.; Suárez Ojeda, E., y Rodríguez, D. (comps.), (2004): Resiliencia y subjetividad. Los ciclos de la vida. Buenos Aires: Paidós.

Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.) (2001): Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas, Buenos Aires, Paidós.

Menoni, T. y Klasse, E. (2008). Construyendo alternativas al dolor. Montevideo: Psicolibros-Waslala

Moreno Gracía T. y otros (2002) “Resiliencia en programas de desarrollo infantil”, publicación de Fundación van Leer, La Haya. 

Munist, M. y otros (compiladores). (2007). Resiliencia y adolescencia. Bs. As.: Ed. Paidós.

Programa Nacional de Prevención “Sonríe Argentina”  (1996-2000), Evaluación Quinquenal, Publicación de la Comisión Nacional de Prevención de la Confederación Odontológica de la República Argentina, diciembre 2000.

Puerta de Klinkert, M. P. (2003). Resiliencia. La estimulación del niño para enfrentar desafíos. Bs. As.: Ed. Lumen, Humanitas. 

Quintero Velásquez A.M., (2000) “La Resiliencia: un reto para trabajo social”, ponencia presentada al X Congreso Nacional de Trabajo Social. Cartagena de Indias (Colombia). 

Rodríguez Arenas, M. (2006). Resiliencia: otra manera de ver la adversidad. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

Rodríguez Arenas, M. y otros (2018). Familias resilientes. De la adversidad a la alegría. Bogotá: Paulinas.

Rubio, J. y Puig, G. (2011). Manual de resiliencia aplicada. Barcelona: Gedisa.

Rubio, J. y Puig, G. (2015). Tutores de resiliencia. Barcelona: Gedisa.

Santa Cruz, M. E., García Lavandal, L. (2008). Títeres y Resiliencia en el nivel inicial. Buenos Aires, Editorial Homo Sapiens.

Seligman, M., (2003) “La auténtica felicidad”, 1ra. ed., Barcelona, España: Ed. Vergara.

Silva, G. (1999). Resiliencia y violencia política en niños. Lanús: Universidad Nacional de Lanús. 

Simpson, M. G. (2009). Resiliencia vs Impotencia. La impotencia ante la realidad un enemigo de la resiliencia. En Revista Exemplum, Nro. 2, ISSN 0718-6584, Santiago, Chile Universidad Internacional SEK, Facultad de Humanidades y Educación.

Simpson, M. G. (2010). Resiliencia sociocultural. Del yo puedo al nosotros podemos. Buenos Aires: Bonum. 

Simpson, M. G. (2014): 11 claves para generar resiliencia. Buenos Aires, Ed. Bonum.

Simpson, M. G. (2015). Resiliencia y currículum escolar, una alianza innovadora. Buenos Aires: Ed. Bonum.

Simpson, M. G. (2017). Resiliencia en el aula, un camino posible. Buenos Aires: Ed. Bonum.

Simpson, M. G. y otros (comps). (2018). Resiliencia comunitaria. Buenos Aires: Ed. Dunken.

Suárez Ojeda, E. (1997). Seminario Internacional sobre aplicación del concepto de resiliencia en proyectos sociales. Lanús: Universidad Nacional de Lanús. 

Suárez Ojeda, N. (2007): “Trabajo comunitario y resiliencia social” en Munist, M. y otros (comp.) Resiliencia y adolescencia, Bs. As., Argentina,Ed. Paidós.

Suárez Ojeda, N., Munist, M., Kotliarenco, M. A., (2004). Resiliencia: proyectos e investigaciones. (2009). Lanús: Ediciones de la Universidad Nacional de Lanús. 

Theis A. (2003). La Resiliencia en la literatura científica, en Manciaux, M. (comp.). La Resiliencia: resistir y rehacerse. Barcelona: Ed Gedisa, 1ra. ed.

                                                                                                                Lic. María Gabriela Simpson

31 julio 2020

Los animales de nuestras vidas.



En algún escrito perdido quedó, estoy segura... esa idea de medir la vida humana no en años, sino en animales. Sí, para los que vivimos siempre con personas y personas no humanas, pensamos en tiempos de perros, gatos, pájaros, peces, caballos. "Te acordás? estaba el Moro...",  "Teníamos a Luli...", "Fuimos con Lola...", "vinimos con el Pato". Así referenciamos nuestros momentos vividos y definimos etapas, en función de aquel animal con el que la compartimos. Los animales nos ayuda a ordenar la historia de nuestras vidas.  

Hoy, retomo esa ocurrencia para presentar desde Espacio R, una propuestas sobre un tema que desde hace unos años anda dando vuelta... determinadas circunstancias personales hicieron virar la vida y las tareas hacia otros tópicos, pero no desapareció. La pandemia del Covid 19, en este 2020, trajo la posibilidad de darle una vuelta más al tema y me volqué de lleno a trabajar y hasta vivir con nuevos bríos, esto, que tiene que ver con tanto de lo estudiado, de lo investigado y hasta lo vivido: los animales de nuestras vidas. Reacomodé materiales leídos y trabajados, buscados y seleccionados, para  desarrollar un proyecto que en ese momento denominé el perro como tutor de resiliencia. Ahora en tiempos de confinamiento lo resignifiqué, lo renové... lo reviví y lo revivo, con un nuevo sentido: encontrar más vínculos con la vida, encontrando aliados significativos.  

Comencé a reordenar textos e ideas, posibilidades y actividades, formatos y métodos... concluí ese proceso con una intención: escribir un ensayo. El título irumpió enseguida con la definición del tema y con la aparición de Pipí, en una jaula verde que iluminaba la tarde invernal, traía esperanzas y alegrías nuevas, junto a recuerdos entrañables de momentos únicos. Sí, mi tema era y es éste:
 
"Zoobiografías: los animales-familia como facilitadores de resiliencia."
 


Desde Espacio R presenté y difundí encuestas sobre la relación que tenemos con los animales, para recoger información significativa para adultos y adolescentes: 

También lancé en las redes disparadores que trajeron palabras bellas, vivencias intensas, imágenes y videos únicos.  Toda esa información será analizada e interpretada. Por acá en Espacio R difundiré los resultados y esas primeras reflexiones. Trabajos colaborativos en otros escenarios y con otros profesionales de distintas disciplina se sumarán al proceso.  Junto a las vivencias de nuevas experiencias, comienza esta nueva aventura intelectual y afectiva de darle forma a este trabajo, proceso que está en pleno desarrollo. 

Lic. María Gabriela Simpson


27 julio 2020

Re-escribiendo escuelas.

Cuando uno dialoga encuentra realidades nuevas y desconocidas, las descubre, las conoce. Así,  en esa relación dialéctica entre los hechos, los datos de la realidad: empiria... con las ideas que se tienen, los conocimientos, lo que se sabe: teoría; así se confrontan, interactúan y se interrogan, hasta que como explicaba Piaget, en un proceso de acomodación y asimilación, se aprende. 

El diálogo con una directora de escuela (no importa de dónde) me permitió conocer la realidad. Aunque sea un recorte muy minúsculo de la misma, facilitó que me acercara a saber lo que sucede afuera y que la información que se me brindara, se uniera a mis conocimientos previos en la interacción de la que hablé antes. Pude ver el poder del compromiso y del no-compromiso con el quehacer, cómo la plenitud de una persona se alcanza con un hacer apasionado. Y se dispararon estas ideas sobre la institución escuela, que tomaron la forma de preguntas: 

¿Qué era la escuela? ¿Cómo estaba la escuela antes? ¿Cómo se veía a ella misma? ¿Cómo relataban su vida los que eran parte de ella? 

¿Qué es ser escuela hoy? ¿Cómo se ve ella misma? ¿Cómo se define? ¿Cuál es la  representación simbólica que tiene de si misma? ¿Existe esa representación? ¿Qué es ser escuela hoy? ¿Quiénes hacen a la escuela ? ¿Qué relato hace de sí misma la escuela? ¿Se reconoce su mito fundacional de esta nueva etapa? ¿Quién escribe ese relato mítico? ¿Cómo escribe esta historia? ¿Hay héroes y/o heroínas en la misma? ¿Cuál es su misión? 

¿Cómo será mañana? ¿Cómo quiere ser? ¿Qué podrá ser? ¿Para qué será?

Entonces, frente a estos interrogantes aparecen los saberes previos para intentar plantear una propuesta para acceder a las respuestas, de éstas dependerá el futuro de la institución, ya que sin pasado no se encuentra sentido al presente ni se puede proyectar el futuro. Sin sentido no hay institución. Es preciso re-escribir la escuela.

Entre las herramientas conocidas aparece el Storytelling, que es el arte de contar una historia. La creación y aprovechamiento de una atmósfera mágica a través del relato. En marketing es una técnica para conectar con los usuarios. ¿Por qué no usarlo para empatizar con todos los que integran a la escuela? ¿Por qué no hacer storytelling para crear colaborativamente la historia en común, explicar qué pasó y qué pasa para poder proyectar juntos un futuro cercano? A esto se le puede sumar como eje centralizador y organizador de tiempos, el Modelo GIRA, que aplica el nuevo armado conceptual de la resiliencia sociocultural: RSC SXXI.

Así se podría iniciar con un primer momento G: el abordaje de la realidad compleja desde una mirada crítica que facilite su conocimiento, su comprensión, su evaluación, su aceptación y si es posible su modificación. Para "Sentir empatía" y "Pensar una definición"de dicha realidad y así Gestar el relato mítico fundacional que permita co-construir entre todos la representación simbólica de la escuela: ¿Qué es la escuela?
Acciones: girar en torno a la realidad para verla de otros modos, garabatear el diseño de un símbolo representativo, gestionar las dificultades reales, gozar del trabajo colaborativo.

Un segundo tiempo I: para investigar cómo están los promotores personales de resiliencia sociocultural, idear cómo potenciarlos y desarrollarlos y así creer en ellos, para que todos sean parte y se sientan parte. 
Acciones: indagar cómo están todos, integrarse para escucharse y expresarse, iluminar los recursos con los que se cuenta a nivel personal, implicarse en la tarea común desde ellos.

Una tercera etapa R: para realizar un co-transformación colectiva desde los promotores socioculturales de resiliencia y experimentar haciendo un primer esbozo o diseño del relato mítico y de la representación simbólica de la escuela: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos?, tal como lo proponía Gauguin. 
Acciones: reconciliar miradas, recapacitar sobre los recursos, renovar alianzas y reconstruir vínculos.

Y un último momento A: para aplicar el diseño conjunto y analizar los resultados, testeando qué se produjo en conjunto y desde ese relato y esa construcción simbólica, comenzar a avanzar hacia la Re-Evolución. Sólo se puede crecer desde un reconocimiento colectivo de lo esencial y desde una adaptación activa, que implique una acción colectiva y colaborativa. 
Acciones: asimilar el pasado, activar los potenciales en el presente, actuar solidariamente y afrontar acciones colectivas hacia la meta común.

Así, en cada momento, los planteos y las preguntas traerán respuestas, en un escenario de confianza básica, libertad de expresión y de apertura de canales concretos de comunicación,  para que nada quede en lo discursivo, sino en la proyección de acciones reales y concretas, en las que el encuentro genere pertenencia hacia lo simbólico que une, hacia identidad colectiva de "ser con otros" en un "nosotros" que conoce su pasado y escribe el presente para proyectar el futuro.  

Más sobre la escuela: 







Lic. María Gabriela Simpson.
    


   

01 julio 2020

La escuela, continuidad en los tiempos.

Las ventanas muestran un afuera que cambia: no sólo las calles y las casas, también las personas y su vida. Como en el cuento, los tiempos se solapan, hay una continuidad entre el pasado, el presente y el futuro. 

Pasan los años, los meses y los días, y ella se aferra a ese mandato social que se le dio, reproduce automáticamente lo que hace, como una máquina que ha sido programada y que no tiene acceso a su tablero de control. 

En los tiempos anteriores a la pandemia, se sentía incómoda, fragmentada, confusa, fracturada. No entendía cómo se le filtraban por las ventanas ríos de cambios, no podía tolerar que entraran a su espacio problemáticas externas, con idiomas diferentes, con discursos nuevos... los sujetos que entraban en ella ya no eran los mismos. No lograba sellar las fisuras ni impermeabilizarse, para mantener en su seno el mismo microclima del que antes era dueña.

Apostaba a resistir, empujaba a sostener y en vano luchaba en situaciones violentas que no podía resolver. Los protagonistas de su tarea empezaban a ser ajenos, hablaban otro idioma y entraban en ella por una obligatoriedad externa. Eran sólo siluetas que se sentaban en los bancos tan parecidos a los de siglos anteriores. Las preguntas y las dudas no eran sólo signos en los escritos, la motivación, el interés y el compromiso eran los ejes de discursos infinitos. Los haceres y los vínculos estaban en crisis, hasta que los virus universales obligaron a evacuar los lugares sociales. Las aulas quedaron vacías de siluetas que ya se habían ido antes.

Entonces los "Classroom" se poblaron de perfiles... iguales  a esas siluetas. Digitalizó los quehaceres, los tradujo a un nuevo idioma, haciendo lo mismo en "zoom", en "meet", en aulas virtuales... Al principio, la adrenalina, el temor y lo desconocido hicieron que la situación fuera dinámica y movilizante. Se entusiasmó y creyó que todo funcionaba como antes, que había innovado, que por fin había evolucionado. Se lo creyó.

Pero, de a poco los perfiles desaparecieron, se esfumaron en esa continuidad del afuera y del adentro. Ya no era ese edificio importante que se destacaba, era esa agenda virtual que se metía en casa, mirando por la cámara un fragmento de un escenario que no conocía. Era ella, la que se filtraba en las casas y le pedía a las familias que fueran parte de sus propuestas. Las cámaras empezaron a apagarse, los micrófonos a silenciarse y los otros a desaparecer. La impotencia volvía a aparecer, acompañada de soledad, de falta seguridad y de futuro. El pasado no era tan brillante (pero los nostálgicos con tal de aferrarse a algo, lo pensaban dorado y querían volver... volver a verse, a abrazarse hasta enojarse como antes), el presente no satisfacía (los pesimistas eran los realistas) y el futuro no tenía forma (las autoridades, los que detentan, o dicen tener, el poder no cuentan cómo será, no dan tiempos ni pistas, guardando para sí la potestad de lo que será, para no perder su baldosa de jerarquía)... 

... los tiempos se unen, pasan, son uno. Ella, el refugio del saber, no sabe qué hacer ni cómo. Ignorando que es su verdadera oportunidad de repensarse, de rediseñarse, de ser la "Nueva escuela" que en otros siglos no quiso ni pudo ser. No se da cuenta de que llegó el momento de "vincularse" con esas siluetas, no de conectarse, porque no es cuestión de conectividad ni de accesibilidad,  se tata de vínculos personales y directos, aunque estén mediatizados por la tecnología.

Ahora, en esta continuidad en los tiempos, cabe preguntarse, interrogarse y correr en búsqueda de respuestas nuevas... sobre todo de INNOVAR : de ser ESCUELA en un Siglo XXI que ya lleva veinte años. Hace veinte años que empezó, pasó el tiempo, el futuro ya llegó. Entonces por qué no cuestionar y cuestionarse: ¿Qué queremos ser? (porque ya no se puede ser igual) ¿Quiénes somos y qué tenemos que hacer? (los distintos roles se cayeron y hay que redefinirlos) ¿Cómo hacer lo que tenemos que hacer para ser efectivos y eficientes? (las formas no pueden ser las mismas) ¿Cómo nos vincularemos entre todos? (necesitamos encontrar los caminos de expresión de afectos, de sentimientos, de deseos, de temores, de proyectos) ¿Cómo encontrar los sentidos comunes al presente para poder volar a un futuro esperanzador que tanto precisamos todos? (los fundamentos existenciales son esenciales en el hacer con otros para poder constituir un nosotros) ¿Cómo acompañarnos y cómo ayudarnos en momentos críticos? (precisamos al otro y precisamos del otro) ¿Cómo haremos para construir instituciones y espacios sociales que nos representen y que sean propios? ¿Cómo haremos ESCUELA?

Podemos redefinirnos, podemos innovar, podemos hacer que las cosas pasen: haciendo cosas distintas para obtener resultados diferentes. HACER... inventar para inventarnos hoy, desde lo que fuimos ayer y de cómo nos fue ayer, para después poder llegar al mañana... a ese futuro en el que no seremos mágicamente mejores. 

Nunca se vuelve a un punto cero... la continuidad de los tiempos, sólo estaba en el cuento "Continuidad en los parques". Es hora de abrir ventanas y de inventar nuevas paredes, para encontrar la puerta de salida y de entrada.       







18 noviembre 2019

Pensándonos, resiliándonos.

Utilizando como disparador a las circunstancias tan fuertes que vive Chile (país por el cual siento un afecto entrañable) y Bolivia (de quien desconozco mucho) y un poco como una forma de colaborar con ideas y pensamientos para el análisis, me pareció muy útil compartir los últimos desarrollos conceptuales en los que estuve trabajando, presentados justamente en Chile en el diplomado de la Redsiliencia  (https://www.facebook.com/Redsiliencia/) y que también publicaré en próximas ediciones de materiales bibliográficos. 

Quizás frente a tanta crudeza y trascendencia de los hechos que estamos viviendo, todo lo conceptual parezca ingenuo, pero está probado que de la riqueza de las ideas salen las buenas acciones concretas. Ojalá la tan mentada relación "Teoría-Empiria" planteada en los ámbitos académicos de la investigación, se vea reflejada en la realidad. Existen numerosos pensadores que pueden aportar sus conceptos, abriendo el abanico de posicionamientos estancos, para poder leer la realidad desde variados puntos de vista y así enfrentar a la compleja realidad a la que no podemos esconder ni darle vuelta la cara.

En Chile, son muy variados y numerosos los espacios institucionales, profesionales y académicos que se abrieron para dar lugar a esta nueva construcción que debe darse. Es de esperar que se sumen también los gubernamentales y administrativos.

La urgencia y la trascendencia de los tiempos, nos convocan.

Desde Espacio R estas ideas quieren ser el modesto aporte a este debate que nos une y nos congrega a las personas de buena voluntad que quieren vivir mejor en un mundo más desarrollado: 

Realidad Compleja: en lugar de adversidad, este cambio amplia la mirada, no sólo se tienen en cuenta las dificultades, sino que se propone registrar a todos los aspectos que hacen compleja a la realidad, que ponen a prueba la integridad, la salud y el equilibrio individual y/o colectivo (grupal, institucional, comunitarios, social) y que se cree que es preciso tomar en cuenta para generar resiliencia.

Promotores Socioculturales de resiliencia (PSC):

1. Identidad Cultural: identificación con lo colectivo, basada en la existencia de un período de tiempo compartido: historia, una cultura común y valores comunes, que permite proyectarse personalmente en el tiempo. Es verse reflejado en el espacio en común construido colectivamente.

2. Desarrollo Humano Integral: posibilidad de un desenvolvimiento amplio de capacidades individuales en todos los aspectos: intelectual (pensamiento crítico, razonamiento consciente), emocional (expresión de sentimientos), social (espacios de interacción), físico (salud integral y completa) y ético (trascendencia humana, sentido de la vida, valores sociales compartidos, conciencia ecológica y ambiental). 

3. Conciencia Colectiva: capacidad para pensar en el bien común y para saberse parte de un todo (grupo, institución, comunidad, sociedad, mundo), conciencia de la realidad: necesidades, urgencias y dificultades de todos y de otros, que anule e inhabilite el egoísmo y la insensibilidad.   

4. Solidaridad: desarrollo de valores que permitan pensar en el otro para ayudarlo y asistirlo sin prejuicios, garantizando la seguridad que todo el cuerpo social puede proteger en situaciones de vulnerabilidad, otorgando una confianza básica y sólida en los demás, que será siempre recíproca. Sentimiento que una a los otros, amor incondicional.   

5. Espacios Expresivos: que faciliten la libre expresión de pensamientos, sentimientos, emociones, ideologías y creencias, como también la comunicación y el diálogo esenciales en interacciones interpersonales, siempre basados en el respeto por el otro, por el distinto, por el diferente. Es importante la existencia de espacios que promuevan los vínculos necesarios para un desarrollo integral en lo individual y en lo social.     

6. Instituciones Proactivas: espacios institucionales y organizacionales que promuevan el crecimiento individual y garanticen el desarrollo social, a través de interacciones activas para el logro de objetivos particulares, grupales y generales.     

7. Pertenencia: energía cultural que une lo individual a lo colectivo, sentimiento de pertenencia, seguridad y confianza básica, que habilitan a la acción y a la interacción social satisfactoria.

Todos estos Promotores Socioculturales de resiliencia (PSC) tiene que garantizar la constitución de espacios de resiliencia (grupo, institución, comunidad, sociedad, mundo) y de vínculos positivos entre ellos, para que se conviertan en verdaderos canales de interacción y crecimiento, en los que existan vinculaciones con los otros, ya sean con los que coexisten o con otros sujetos del pasado rescatando la historia, y del futuro con la capacidad para proyectarse. Ambos, espacios y vínculos, pueden representarse como un continuum, que supera a la idea de proceso: con un principio y un fin. Este nuevo modelo muestra una continuidad de evoluciones, de nuevas realidades y nuevas evoluciones.

Nueva evolución: Aprendizaje manifestado en un nuevo comportamiento y acción y que además implica desarrollo. Conducta proactiva, visible y tangible diferente a las manifestaciones anteriores o pasadas, que denota un cambio concreto y real, frente a situaciones de la realidad compleja, sean adversas, dificultosas o incómodas, que ponen en jaque a la integridad personal y al equilibrio colectivo. Esta evolución puede darse en lo individual y/o en lo sociocultural, apareciendo como centrales el co-desarrollo y la co-transformación para dar lugar a una
Re-Evolución


 

20 febrero 2019

Trabajo y hacer resiliente (con la ayuda de las palabras de José Eduardo Abadi)

Leyendo los interesantes aportes de José Eduardo Abadi* es oportuno reflexionar cómo el hacer es una fuente de resiliencia y por qué es imprescindible trabajar, eligiendo libremente, sin escapar a las responsabilidades, pero tampoco siendo esclavos.

Dice @JEABADI:
"Esforzarse en hacer lo que a uno le gusta potencia las ganas de dar y nos hace más permeables al placer, su opuesto nos aísla de nosotros y de nuestro prójimo, y llega incluso a borrar el disfrute de nuestra agenda personal...

... Cuando el #trabajo oprime y aliena, secuestra nuestra humanidad por muchas horas y canjea nuestra imaginación por una repetición adormecedora. La insatisfacción resultante deriva en un sentimiento de frustración que pone en primer plano la tristeza, la rabia y la soledad... 

... Que me cansa, pero no me aburre. Que me hace pensar y sentir que la #vida no sería lo mismo si yo no fuera quien soy haciendo lo que hago...

... Gozar y hacer gozar conforman una escena intransferible. Conjunto donde resuena la risa, el gemido, la potencia y lo infinito. La caricia, que rasguña, la mirada, que nos mira cada vez por primera vez; la exaltación, que deja afuera al pudor; un placer que tiene su propio tiempo."

Las fuentes interactivas de la resiliencia aparecen como concepto para iluminar la relación que hay entre el individuo y el ambiente: solos no podemos promover la capacidad para superar adversidades en nuestras vidas. Siempre están los "otros" que son los co-constructores de esta relación que nos permite ser, ser plenos, transitar hacia la trascendencia. Y la forma de ser/estar/interactuar con otros, tiene lugar gracias a nuestra tarea: lo que hacemos nos constituye esencialmente y nos da un lugar social para ser/haciendo.

Si el lugar que nos ganamos o que nos dieron, al que aceptamos pasivamente, es estrecho e incómodo, no podremos crecer, ni desarrollarnos ni ser plenos. La triste resignación sólo es garantía de frustración e infelicidad. La adaptación activa se da en acciones personales de ejercicio de la libertad, enmarcada en valores positivos.

Si sentimos que "no hacemos" o que "no hacemos lo que queremos" tarde o temprano iremos minando nuestra capacidad de resiliencia, por lo que las adversidades cada vez parecerán más fuertes. Y el círculo vicioso se irá instalando con más fuerza.

No se trata de hacer acciones intempestivas o irresponsables, se trata de, en una introspección sincera, conocerse y decidir cómo vivir, en un hacer que nos permita crecer y relacionarnos con los otros y con el mundo, en una tarea significativa que nos mejore a todos.

La resiliencia permite llevar a cabo orientaciones vocacionales, educativas y ocupacionales enmarcadas en una teoría que las ilumine en procesos concretos y reales de desarrollo personal, que impacten en el desarrollo humano, social y comunitario.

Para informes escribir a resilienciasociocultural@gmail.com       

#JEAbadi #orientacionvocacionaleducativa #orientación #orientaciónresiliente #resiliencia #resilienciasociocultural #resilienciacomunitaria

*Psiquiatra – Psicoanalista – Escritor 
http://FB.me/jeabadi  
jeabadi@gmail.com
joseeduardoabadi.com.ar

04 junio 2018

Tutores de resiliencia según especialistas.

Los especialistas reflexionan, definen, nos enseñan...
José Luis Gonzalo Marrodán es psicólogo clínico y psicoterapeuta, formador y docente del Postgrado en Traumaterapia Sistémica-Infantil de Barudy y Dantagnan y miembro de la Red APEGA de profesionales.
Contestó a una serie de preguntas que en el marco de la investigación sobre los tutores de resliencia que GIRA está llevando a cabo, para lo cual se entrevistó a los referentes e investigadores de la resiliencia para recoger material documental para su estudio de caso.

José Luis Gonzalo Marrodán publicó la entrevista realizada en su excelente blog "Buenos tratos" (http://www.buenostratos.com/2018/06/maria-gabriela-simpson-del-grupo-de.html). Este sitio se centra en el trauma y el apego para informar, reflexionar y también para ofrecer recursos a profesionales y familias que atienden o tienen niños y adolescentes que han vivido duras historias de vida.
Gracias por tan excelente publicación y por los aportes para la investigación.

https://www.facebook.com/GrupoDeInvestigacionEnResilienciaAplicada/

11 abril 2018

La Teoría de las ventanas rotas que explica realidades... triste pero verdadero.


La teoría de las ventanas rotas
ANTONIO ARGANDOÑA
18 OCT 2004

¿Han oído hablar alguna vez de la teoría de las ventanas rotas? Es una teoría sobre el contagio de las conductas inmorales o incívicas. Tiene su origen en un experimento que llevó a cabo un psicólogo de la Universidad de Stanford, Philip Zimbardo, en 1969. Abandonó un coche en las descuidadas calles del Bronx de Nueva York, con las placas de matrícula arrancadas y las puertas abiertas. Su objetivo era ver qué ocurría.


Y ocurrió algo. A los 10 minutos, empezaron a robar sus componentes. A los tres días no quedaba nada de valor. Luego empezaron a destrozarlo.

El experimento tenía una segunda parte: abandonó otro coche, en parecidas condiciones, en un barrio rico de Palo Alto, California. No pasó nada. Durante una semana, el coche siguió intacto. Entonces, Zimbardo dio un paso más, y machacó algunas partes de la carrocería con un martillo. Debió de ser la señal que los honrados ciudadanos de Palo Alto esperaban, porque al cabo de pocas horas el coche estaba tan destrozado como el del Bronx.

Este experimento es el que dio lugar a la teoría de las ventanas rotas, elaborada por James Wilson y George Kelling: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque es divertido romper cristales, desde luego. Pero, sobre todo, porque la ventana rota envía un mensaje: aquí no hay nadie que cuide de esto.

Nuestros ayuntamientos conocen bien esta teoría. Cuando aparece un grafito en una pared, si no se borra pronto, toda la pared -y las de las casas próximas- aparece llena de pintadas. De ahí la importancia de mantener siempre la ciudad limpia, las calles en orden, los jardines en buen estado... También la policía lo sabe, y por eso considera importante atajar no sólo los grandes crímenes, sino también las pequeñas transgresiones.

El mensaje es claro: una vez que se empiezan a desobedecer las normas que mantienen el orden en una comunidad, tanto el orden como la comunidad empiezan a deteriorarse, a menudo a una velocidad sorprendente. Las conductas incivilizadas se contagian.

Y las personas civilizadas se retraen. Wilson y Kelling lo explicaban así: "Muchos ciudadanos pensarán que el crimen, sobre todo el crimen violento, se multiplica, y consiguientemente modificarán su conducta. Usarán las calles con menos frecuencia y, cuando lo hagan, se mantendrán alejados de los otros, moviéndose rápidamente, sin mirarles ni hablarles. No querrán implicarse con ellos. Para algunos, esa atomización creciente no será relevante, pero lo será para otros, que obtienen satisfacciones de esa relación con los demás. Para ellos, el barrio dejará de existir, excepto en lo que se refiere a algunos amigos fiables con los que estarán dispuestos a reunirse".

Y esto vale no sólo para el orden público, sino para otras muchas facetas de la vida social. Si en una empresa se descuidan algunas normas éticas, el ambiente se deteriora. Si se falsea la contabilidad para pagar menos impuestos, mentir a los empleados es más fácil -y también a los directivos, y a los propietarios-. Si lo que cuenta es la rentabilidad a corto plazo, se descuidan las normas de seguridad e higiene en el trabajo y las de seguridad del producto o del servicio, se trata a las personas con menos respeto, el cliente es cada vez más un objeto y no una persona cuyas necesidades hay que satisfacer...

En estos casos, ni la policía ni los servicios de limpieza del Ayuntamiento pueden hacer nada, como ocurría en el caso del coche abandonado, de los grafitos o de la suciedad en las calles. La solución corresponde a los ciudadanos mismos, sin machacar el coche abandonado y contribuyendo a mantener la ciudad limpia. Y recuperando las conductas cívicas y morales en la familia, en la empresa, en el club deportivo, en la ciudad, en los medios de comunicación, etcétera.

El filósofo Kant dio hace muchos años una regla muy útil: actúa siempre de modo que tu conducta pueda ser considerada una regla universal. ¿Te gustaría que todos rompiesen los coches, pintasen las paredes, mintiesen, robasen o defraudasen? ¿No? Entonces esas conductas no deben ser llevadas a cabo, aunque sean muy agradables -ya hemos dicho que romper cristales es un placer, aunque algo salvaje- y muy beneficiosas para uno mismo.

Entre otras razones porque adoptar esas conductas nos empeora a nosotros mismos como personas, como ya dijo otro filósofo, Aristóteles, hace aún más años. Si no quieres ser mentiroso, no digas la primera mentira, porque... la próxima vez será más fácil.

Antonio Argandoña es profesor de Economía del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

https://elpais.com/diario/2004/10/18/catalunya/1098061644_850215.html

16 febrero 2018

La mirada de la resiliencia sobre el fracaso escolar.

Elena Santa Cruz, investigadora del Grupo de Investigación en Resiliencia  Aplicada, GIRA, titiritera, docente, formadora integral, participará de este congreso que plantea un tema esencial en las instituciones educativas: el fracaso escolar. Su participación permitirá ver cómo la mirada de la resiliencia pone luz a un tema esencial en instituciones educativas, como en todas sus intervenciones.

"Hoy en día existe un consenso bastante generalizado de llamar “fracaso escolar” al efecto visible y preocupante que se relaciona con un “inadecuado” desempeño escolar por parte de los alumnos, en los distintos niveles y modalidades. Ello significaría que quien fracasa es el sujeto del aprendizaje. Sin embargo, cuando ahondamos en la problemática surgen una cantidad de interrogantes que nos obligan a ampliar la mirada: el rol que desempeñan docentes y familias, las didácticas disciplinares, el sistema educativo, las expectativas de la comunidad, las políticas públicas, lo que explican y prescriben nuestras teorías y paradigmas, etcétera.

En este sentido, la cuarta edición del Congreso Internacional sobre Problemáticas en Educación y Salud, nos invita a preguntarnos quién o quiénes fracasan. Genéricamente, sabemos en quién recae el fracaso y sus consecuencias, pero no está tan claras las causas de este efecto, indeseado por todos, y cuáles deberían ser las transformaciones necesarias que reviertan esta situación.

En línea con lo abordado en la edición 2017 del Congreso anual de Sociedades Complejas, aspiramos a echar luz sobre un fenómeno complejo el cual, si no ampliamos la mirada, queda reducido a etiquetas, rótulos y estigmas que recaen sobre niños, niñas y jóvenes. La sociedad actual muchas veces naturaliza las causas del fenómeno del fracaso escolar, focalizando sobre características particulares de los alumnos, que pasan de ser “sujetos de aprendizaje” para devenir “sujetos sujetados al fracaso”."

http://www.sociedadescomplejas.org.ar/eventos/P18.php?mkt_hm=3&utm_source=email_marketing&utm_admin=33539&utm_medium=email&utm_campaign=Abierta_la_inscripcin_Congreso_Fracaso_Escolar#trabajos


20 diciembre 2017

Aportes para pensar y debatir sobre convivencia y resiliencia.

La convivencia de los jóvenes en la escuela secundaria
El poder de la palabra

Cuando hablamos de CONVIVENCIA, hacemos referencia a la capacidad que poseemos los seres humanos, de vivir con otras personas DIFERENTES que tienen mis mismos DERECHOS, aunque no siempre mis mismos INTERESES y NECESIDADES.
La ESCUELA como construcción institucional socio-histórica, es un permanente reflejo de la sociedad en la que se encuentra y pertenece, atravesada por la CONVIVENCIA entre jóvenes y entre adultos y jóvenes, en ocasiones violenta, como es de público conocimiento, a través de los medios masivos de comunicación.

¿Por qué la CONVIVENCIA es una dificultad en el ámbito institucional?
Es aquí, dentro de la escuela donde se hacen evidentes los conflictos, los cuales pueden ser de indisciplina y/o violencia, implícitos o explícitos, involucrando y vulnerando el derecho de otros. La CONVIVENCIA INSTITUCIONAL, surge como emergente social y permanente obstaculizador del PROCESO PEDAGÓGICO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE. Esta situación es más evidente en el nivel de enseñanza secundario, donde nuestros jóvenes alumnos/as, intentan construir su personalidad, en función de sus intereses, necesidades, teniendo en cuenta el contexto familiar y cultural de pertenencia: la FAMILIA, que es la primera institución de pertenencia y son reconocidos por ley, como los EDUCADORES PRIMARIOS.
                                                             
                                                                                   
Si actualmente, como docentes, acudiéramos a la sanción verticalista, que atravesó durante décadas al nivel secundario, estaríamos vulnerando el DERECHO de nuestros jóvenes alumnos/as, a ser reconocidos como PLENOS SUJETOS DE DERECHO, según lo establecido por la LEY 26.061 de PROTECCIÓN INTEGRAL DE LOS DERECHOS DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES (2005) y la LEY NACIONAL DE EDUCACIÓN 26.206 (2006).

¿Eso significa perder autoridad como docentes responsables? ¿Quién tiene la autoridad y el poder en el ámbito escolar?
Entra en juego aquí una disputa entre AUTORIDAD Y PODER. La AUTORIDAD INSTITUCIONAL la constituye y asume el adulto docente a cargo, pero el PODER, fluye entre todos los miembros de la COMUNIDAD EDUCATIVA, de acuerdo al rol que cada uno desempeñe. Sin perder el ROL DE ASIMETRÍA, que existe entre DOCENTE Y ALUMNO, cuando un profesor dentro de su práctica pedagógica áulica diaria, le permite opinar a ese joven alumno/a, le confiere el PODER DE LA PALABRA,  para expresar sus ideas, democratizar el SABER, es lograr una mayor horizontalidad áulica e institucional y, en la mayoría de los casos, mejora la CONVIVENCIA. Además contribuye a establecer y mejorar el vínculo DOCENTE-ALUMNO, ALUMNO-DOCENTE, ALUMNO-ALUMNO, en función del logro de la adquisición de los contenidos propuestos. ¿A qué joven no le gusta ser escuchado? ¿Podemos lograr mejorar las relaciones INTERPERSONALES a partir de éste enfoque pedagógico? ¿Podemos lograr que las relaciones institucionales mejoren?

Teniendo en cuenta a la ESCUELA como espacio compartido, la construcción colectiva de las normas que regularan la convivencia institucional, resulta la mejor posibilidad de reconocimiento y aceptación del otro, en la diversidad. Por RESOLUCIÓN N° 1709/09 se estableció que cada institución educativa se hallaba habilitada para elaborar su propio A.I.C. (Acuerdo Institucional de Convivencia), reflejando en él las particularidades de la comunidad educativa, su historia, contexto social, necesidades de todos los actores involucrados,  priorizando los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, como plenos sujetos de derecho.
La posibilidad de abordar la construcción de normas propias, eliminó el sistema de prohibiciones a la que los jóvenes se encontraban sometidos y en parte, la sociedad acostumbrada. Es muy común escuchar por parte de la sociedad, que esto antes no ocurría…”lo que decía el maestro o profesor, era sagrado” ¿Y algunas vez se pensó si ese maestro o profesor estaba  equivocado? ¿Quién escuchaba al alumno/a?  LA PALABRA DEL ADULTO, era sinónimo de RAZÓN y AUTORIDAD, dentro de la escuela y fuera de ella.
 Los alumnos/as son parte fundamental de esa construcción, y ellos mismos saben críticamente diferenciar que corresponde y que no, que es grave, y como deben manejarse en el ámbito institucional, respetando el DERECHO DEL OTRO, dentro de un espacio propio compartido. A su vez, son capaces de aprender a asumir responsabilidades ante las transgresiones a las normas, reconociendo el error como punto de partida, hacia la reparación dentro de un sistema educativo igualitario, equitativo e inclusivo. Todos tienen derecho a la CONTINUIDAD PEDAGÓGICA, debemos fomentar prácticas institucionales que favorezcan las trayectorias escolares de nuestros alumnos/as.

                                    ¿Qué es CONVIVIR entre JÓVENES?
                         
Esta práctica institucional de elaboración de los A.I.C., mejora la CONVIVENCIA INTRAINSTITUCIONAL y  también se traduce en mejoras INTERINSTITUCIONALES, ya que se forman jóvenes  críticos, capaces de resolver problemáticas presentes y futuras en otros contextos sociales de pertenencia, acudiendo a la mediación, entendida como la capacidad de interceder ante un conflicto, propiciando una mayor horizontalidad, a partir del uso de LA PALABRA, lo que también implica la capacidad de escucha.
Formar ciudadanos críticos presentes y futuros, generar prácticas institucionales incluyentes, proteger y promover los DERECHOS HUMANOS, y en especial los DERECHOS DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES, en la diversidad social y cultural, es reconocer al otro como SUJETO DE DERECHO.


Pf. Débora Flores en Historia y Ciencias Sociales
Diplomada en Pedagogía Domiciliaria y Hospitalaria
Escuela Educación Secundaria N°31 Esteban Echeverría (GBA)
2010-2011 Docente del distrito de Esteban Echeverría, miembro de la Comisión Evaluadora de A.I.C.

17 noviembre 2017

Salud, educación... resiliencia sociocultural.

                              ¿Salud y Educación? O  ¿Educación y Salud?

Derechos fundamentales en todo niño, niña y adolescente. ¿Siempre se cumplen? ¿Por qué?

Pensar la infancia, como una etapa del ser humano, desde su nacimiento hasta la pubertad, nos lleva a reflexionar sobre  Salud  y Educación como dos Derechos de todo Niño, Niña y Adolescente, esenciales y absolutamente complementarios.

Si consideramos a la Salud como el pleno equilibrio físico-biológico, psíquico y social del niño, cualquier alteración, puede ocasionar la irrupción de una enfermedad, la cual según el diagnóstico, pronóstico y tratamiento, puede causar consecuencias en el normal desarrollo físico y emocional.
 
La Educación es  una parte esencial del normal desarrollo de todo niño, niña y adolescente, tratando, a partir de la implementación de la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria, de minimizar las consecuencias negativas que puede generar la hospitalización por una patología.

Tener presente que el niño hospitalizado al igual que su familia, sufre un desarraigo social y cultural, al ingresar a un ambiente nuevo, ajeno y extraño donde deberán permanecer hasta el, diagnóstico, tratamiento  y alta médica, con continuidad evolutiva ambulatoria o definitiva.

 El Docente Hospitalario y Domiciliario, es el nexo esencial entre los profesionales de la salud intervinientes, la familia, el contexto social de pertenencia, hacia el logro de la futura reinserción del niño, niña o adolescente a su comunidad educativa de pertenencia. El paciente-alumno, tiene la posibilidad de descubrir sus nuevas habilidades y potencialidades hacia el logro del conocimiento a adquirir, a través de la propuesta pedagógica planificada, de acuerdo a sus necesidades, rescatando en todo momento los aspectos sanos del niño, niña o adolescente y su entorno familiar.

El contexto hospitalario se puede convertir en un lugar de aprendizaje, de nuevos vínculos, de tolerancia hacia la diversidad cultural, de descubrir las nuevas posibilidades de aprendizaje, de autoconocimiento, de proyectos, de nuevas metas y logros.

El niño, niña o adolescente, debe ser tratado de manera integral,  interdisciplinariamente y multidisciplinariamente al ingresar al hospital. En éste abordaje, la figura del Docente Hospitalario, forma parte del equipo de profesionales que, de manera subordinada y coordinada con el equipo de salud, de mutua comunicación y respeto, garantizarán el pleno tratamiento del niño, niña o adolescente, como pleno  Sujeto de Derecho.

El niño, niña, adolescente, priorizando las nuevas posibilidades sobre el déficit, aprenderá  una nueva manera de ser, aprender y hacer, incluyendo desde educación a la familia como esencial en todo proceso de enseñanza-aprendizaje. En ella radica la responsabilidad de brindarle al niño la continuidad del tratamiento ambulatorio, controles periódicos, medicación, etc.

Como padres y educadores, debemos conocer y hacer respetar los Derechos de los/as Niños/as y  Adolescente Ley N° 26.061,  los Derechos del Niño Hospitalizado y la Ley Nacional de Educación N° 26.206 (2006), la cual establece en el Capítulo I, Artículo 2 que […]”la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizado por el Estado”, como así también las leyes provinciales.

La Ley N° 26.206 de Educación Nacional, establece entre sus objetivos Artículo 11, “Brindar a las personas con discapacidades, temporales o permanentes, una propuesta pedagógica que les permita el máximo desarrollo de sus posibilidades, la integración y el pleno ejercicio de sus derechos”.

En el Capítulo XIII se incorporó como modalidad la Educación Domiciliaria y Hospitalaria, en todos los niveles del sistema educativo obligatorios: Inicial, Primario y Secundario […]”destinada a garantizar el derecho a la educación de los/as alumnos/as que, por razones de salud, se ven imposibilitados/as de asistir con regularidad a una institución educativa… por períodos de 30 días corridos o más.”

En la CABA existen Escuelas Hospitalarias, dada la alta complejidad en pediatría, referentes nacionales e internacionales, en el tratamiento de niños/as o adolescentes que ven interrumpida su salud, con diagnósticos complejos y en ocasiones largas internaciones.

¿Qué ocurre en el interior de Buenos Aires? y  ¿En el resto de nuestro país?
 Existen Jurisdicciones o Distritos Escolares que intentan garantizar el Derecho a la Educación de todo niño/a o adolescente enfermo, hospitalizado o con reposo  domiciliario. Con mucho esfuerzo y una demanda creciente, el personal docente  no llega a cubrir las necesidades de la población en edad escolar obligatoria, que requiere continuidad pedagógica por una enfermedad prolongada.

Creo que existe un largo camino por recorrer, como padres y docentes, no podemos dejar de considerar la legislación vigente y su  puesta en práctica, garantizada por el Estado.

Pensar Salud y Educación como Derechos complementarios y esenciales hacia el logro de seres humanos plenos, ya no es una utopía. Como adultos con intervención directa en niños, niñas y adolescentes, padres y educadores, debemos solicitar en caso de necesidad, el pleno respeto de

Derechos garantizados por leyes vigentes.
Juntos, podemos hacer  la diferencia, de nuestros  niños,  niñas y adolescentes, que les toca atravesar una situación de enfermedad.

Agradezco infinitamente a la Fundación Garrahan, pionera en el país y en el resto de América Latina, en la formación en Pedagogía Hospitalaria y Domiciliaria, siendo recientemente Diplomada en Pedagogía Hospitalaria y Domiciliaria, diciembre de 2016. Hacia una Educación inclusiva e integradora.

Débora Flores. 
Profesora en Historia y Ciencias Sociales. Diplomada en Pedagogía Hospitalaria y Domiciliaria. Profesora en la Escuela Secundaria N°31 de Esteban Echeverría. GBA.

12 octubre 2017

En las aulas resilientes, la verdadera revolución/evolución









Palabras que son universales.
El escritor chileno (porteño, de Valparaíso) Jorge Baradit participó en un evento de formación docente y entre otras cosas dijo:


“Mi abuelo nació en el mundo de los caballos y las velas, en un pueblo de 1913. Velas y caballos, siglos de velas y caballos. Sin embargo, en el lapso de su vida vio llegar la electricidad, los automóviles. Él se acuerda de haber visto el primer automóvil, los antibióticos, los aviones, las telecomunicaciones, los televisores;  tuvo teléfono un día en Valparaíso…, los cohetes. Él estaba sentado frente a un televisor Motorola, mi mamá a su lado, conmigo en brazos, cuando llegó el hombre a la luna”

“¿Cómo vivía la mayoría de los chilenos en ese principio del siglo XX? La mayoría de los chilenos vivía en casuchas de inquilinaje, como mi abuela, en galpones de estancias infectas, en establos salitreros o en gruesos cordones de pobreza alrededor de las ciudades; en conventillos atroces divididos en piezas cada vez más pequeñas; laberintos donde algunas familias terminaban viviendo en piezas interiores de 5 por 4 metros, sin ninguna ventana al exterior, sin luz, sin agua. Los niños, sus cunas, regularmente cajas, convivían con perros y con otras parejas al interior de esas mismas habitaciones. Todo el conventillo dependía de un grifo de agua insalubre para el lavado y para el baño, muchas veces alimentando las acequias a tajo abierto que pasaban bajo las casas y casuchas, llevando los desechos humanos de todos los habitantes hacia otras casuchas y conventillos, metros, decenas de metros, cientos de metros, aire podrido, aguas estancadas, focos infecciosos que transmitían la peste bubónica, la viruela o el tifus, todas enfermedades mortales para una infancia sin acceso a un beneficio médico mínimo.”

“La adolescencia –sostuvo- es un fenómeno reciente. Mi tío, cuando quedó huérfano tuvo que salir a trabajar a los 13 años y el día antes le regalaron su primer pantalón largo y le dijeron: Ahora eres un adulto. ¡No existía la adolescencia! La infancia, que es tan fundamental en el desarrollo humano, era una larga sala de espera que había que apurar lo más posible, mientras el cuerpo maduraba, para cargar sacos, porque a los 13 años ya debían estar trabajando y las mujeres a los 14 tenían que estar pariendo. Había que hacer desaparecer rápidamente los pantalones cortos, había que hacer desaparecer los juegos.”

“Desde hace solo pocos años –dijo- que finalmente se considera no solo a la infancia, sino a la primerísima infancia como un momento fundamental para el desarrollo humano. Ya no es la guardería, ese lugar donde uno archivaba a los hijos hasta volver del trabajo. Hace un rato ya que sabemos que esos primeros años marcan. Esos primeros años nos dan y nos quitan cosas que nos van a seguir, perseguir o ayudar por el resto de nuestra vida, que esa primera infancia es fundamental en el sentido etimológico. Es fundamento, es piedra sobre la que se construye.”

“Va a sonar rimbombante, pero ¡ustedes están construyendo la República! La gran gracia de la educación es que es una instancia para producir saltos culturales cuantitativos y cualitativos. Entonces, está en sus manos cambiar el gran paradigma, romperlo en pedazos y convertir a los niños y niñas en actores de su desarrollo. No como una proyección, no como adultos en potencia, sino que en protagonistas de su propio momento, de su hoy, como sujetos de derechos, sujetos de respeto y reflexión, con poder de decisión desde el inicio. Ni expuesto a riesgos, pero tampoco sobreprotegido, que es una tensión fundamental en la educación, incluso para los padres. ¡Qué tanto lo cuido, qué tanto lo dejo volar! Ése es el poder que tienen ustedes.

Esta primera infancia no sabe lo afortunada que es tenerlos a ustedes, no sabe que son la materia de un futuro mucho mejor que el nuestro y, sin duda, que el de nuestros abuelos, que prácticamente debieron sobrevivir a su propia infancia.”

“Esa es la historia de Chile del siglo XX. Estoy seguro que acá abuelos y bisabuelos de ustedes vivieron lo mismo, desde el campo a la ciudad, obreros, hijos de la educación fiscal, universitarios sus nietos o bisnietos. Eso es lo que hay que mirar, esa es la perspectiva histórica de lo que ustedes están haciendo hoy. Están haciéndose cargo de sus abuelos. Cuando miren a los niños y niñas que llegan, vean la cara de sus abuelos, porque eso es lo que son y denle la oportunidad que ellos no tuvieron. Con ustedes comienza el largo camino del hombre de nuestro país a su felicidad. No exagero cuando digo que el triunfo de la República comienza en sus manos. ¡Queremos una revolución! Entonces, ¡salgan de esta sala sabiendo que ustedes son la revolución!”

https://www.supereduc.cl/prensa/jorge-baradit-ante-educadoras-de-salas-cuna-y-jardines-infantiles-ustedes-estan-construyendo-la-republica/