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24 agosto 2022

Sólo podemos resiliar con otros.

La resiliencia en general y la #resilienciaecosistémica como constructo que integra a los diferentes niveles o tipos de resiliencia, o sea la todas las "resiliencias": la personal, la familiar, la grupal, la organizacional, la comunitaria, la sociocultural y la ambiental, implican procesos colectivos de interacción en los que factores individuales (promotores personales) y socioculturales (promotores socioculturales), se ponen en juego en la co-construcción de nuevas realidades, de cambios y de transformaciones que permitan afrontar, superar y mejorar las complejidades. Resiliar es innovar para evolucionar en ambas dimensiones: la personal y la colectiva. Se entiende que la evolución tiene que ser resiliente, o sea que implique cambios que lleven a un desarrollo humano integral, por eso se habla de una Re-evolución.

El proceso nunca es en soledad, ya que el aprendizaje siempre es colaborativo, siempre implica a otros. Por eso la capacidad para relacionarse y comunicarse, la empatía y las habilidades sociales y talentos como promotores personales de resiliencia son necesarios para que las interacciones sean positivas. Pero también son esenciales los espacios sociales que los favorezcan, los promuevan y los potencien, para que puedan salir a la luz y se desarrollen. Estos escenarios son imprescindibles en la #resilienciaecosistémica. Por eso, desde Espacio R además de tejer con hilados naturales y reciclados, se entretejen redes resilientes: se abrieron y se desarrollan haceres profesionales colectivos que permitan promoverla.

El Foro Co-transformar nació a principios del 2020, como una actividad propiciada desde Espacio R teniendo en cuenta el trabajo de investigación que estaba realizando desde el 2018 sobre el armado conceptual de la resiliencia. El Foro reunió a sus integrantes para compartir dicha elaboración y para que desde un espacio de diálogo, debate e intercambio profesional se la enriquezca colaborativamente  y desde la co-construcción, con diferentes miradas y disciplinas. En 2022 el Foro publicó lo que había producido en una primera publicación (https://www.socialbook.cl/producto/la-resiliencia-sociocultural-del-s-xxi/) y ahora está trabajando en una segunda también con una metodología basada en la interacción entre diversos profesionales.

También, se lleva a cabo el Proyecto AE.RE.As: un trabajo y de investigación-acción participativa: un estudio múltiple de casos, que aborda el vínculo entre actividades de desarrollo, productivas, agronómicas, ecosistémicas, ecológicas y ambientales (AE) (desde la Agroecología, el Desarrollo Rural y otros) y la Resiliencia Ecosistémica (RE), centrándose en la figura de los facilitadores de resiliencia y planteando una innovadora relación conceptual desde la concordancia de estos paradigmas, como disciplinas, como movimientos y como prácticas. Estos enfoques comparten un origen, un desarrollo epistemológico, principios y valores y se manifiestan en técnicas y prácticas. Ambos, son saberes y haceres que se co-construyen colaborativamente. Plantea la relación de los núcleos conceptuales que abordan ambos y propone su aplicación concreta en el campo de la empiria, abriendo un espacio de diálogo, producción académica y desarrollos concretos de acción y co-construcción con “experiencias y actividades de desarrollo, productivas, agronómicas, ecosistémicas, ecológicas y ambientales”, para enriquecerlas con el aporte de diferentes disciplinas profesionales, para mejorar sus modelos de gestión y realización (desde el Co-desarrollo y la Co-transformación) y para llegar a una evolución resiliente: una Re-Evolución. AE.RE.As plantea como problema central la necesidad producir aprendizajes colaborativos y conjuntos en la interacción de miradas y haceres disciplinares y propone la utilización  del Modelo GIRA (Gestión Innovadora con Resiliencia Aplicada) como programa de aplicación innovadora de la resiliencia en la gestión en contextos complejos. Los casos son haceres de diferentes lugares, de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. (https://www.instagram.com/p/Chmb2Jkuibh/)

También es preciso destacar como otra actividad colectiva la tarea que se comparte en el Grupo Resilio que implica un trabajo profesional y personal. Resilio es un grupo de investigación y producción académica en el campo de las Ciencias Sociales y Humanas, desarrolla esta aventura de la resiliencia, como camino desde hace más de 10 años con el apoyo de la Pontifica Universidad Javeriana de Colombia. Integra a profesionales de la resiliencia de diferentes países. Su objetivo es comunicar esperanza y crear redes de apoyo que hagan posible procesos favorecedores de la resiliencia. Realizó y sigue proponiendo diferentes actividades: de formación (diplomados, cursos, seminarios, etc.) de diálogo (talleres, encuentros) y de socialización de producciones (publicación de materiales, libros, documentos, etc.). (https://www.facebook.com/resilioColombia/  https://redresiliocolombia.wixsite.com/resiliencia/inicio)

Y para concluir con los ejemplos de algunos trabajos colectivos que se comparten desde Espacio R, es pertinente presentar a la comunidad de aprendizaje:   5 Minutos por semana para la EXTENSIÓN y la INNOVACIÓN, primera comunidad de práctica para el aprendizaje en red sobre asistencia técnica y extensión rural en entornos virtuales (https://extensioneinnovacion.substack.com/). La comunidad está destinada a toda persona cuyos intereses de aprendizajes se orientan a encontrar caminos para mejorar las capacidades para la asistencia técnica y la extensión rural en los nuevos entornos digitales, pero también a todos los que deseen sumar a la innovación en su hacer, más allá del ámbito profesional y laboral que sea. Como dinámica se propone una metodología ágil de reflexiones e interacciones colectivas y de socialización de recursos sumamente valiosos.

Para terminar, es necesario seguir subrayando que la resiliencia implica a los sujetos y a sus contextos, no es una capacidad individual: no se "es" resiliente; no es un estado: no se "está" resiliente. 

Resiliar es tener la posibilidad de evolucionar en una interacción dinámica con otros, de crecer y transformarse en lo personal y en lo sociocultural en contextos complejos. Para ello, es preciso abordar a la realidad y a su complejidad, con pensamiento crítico para gestar cambios posibles y poder iniciar un proceso de co-construcción de resiliencia, investigando en los recursos individuales para co-desarrollar promotores personales de resiliencia y co-transformar socioculturalmente dicha realidad con los otros, para re-evolucionar, o sea evolucionar resilientemente.









09 septiembre 2020

Hablando de resiliencia...

 Como se ha expresado tantas veces, hace un tiempo, la palabra resiliencia era un vocablo desconocido para la mayoría de las personas. Sólo conocían su significado los que estaban cercanos a la física y a la resistencia de materiales. Su traspolación a las Ciencias Humanas no fue tarea fácil y explicar su idea central, menos aún. Tras muchos años de desarrollos académicos, tuvo lugar su incorporación al corpus de la Ciencias. Las primeras generaciones de investigadores realizaron una tarea titánica de desarrollo teórico y empírico. La segunda generación tomó la posta y continuó el camino, y la tercera, actualmente sigue avanzando. 

Lamentablemente, hoy su uso se ha convertido casi en un abuso. Cualquier persona la utiliza: desde cualquier personaje de los medios de comunicación hasta un aviso publicitario. Si bien, su difusión era un objetivo de los proyectos de trabajo y de investigación, no se aspira a que se banalice su significado y se distorsione su aplicación en el habla y en los discursos.

Como también es inadmisible que se la explique con errores, sobre todo, en ámbitos profesionales y académicos, en espacios de formación, capacitación, consultoría, asesoramiento y difusión. Es importante desarrollar una tarea pedagógica y aclarar esos equívocos, por todo el tiempo implicado en trabajar sobre la resiliencia, por abundante material publicado y por las numerosas investigaciones desarrolladas por tantos referentes.

  • La resiliencia no es una "teoría": es un constructo teórico,  por lo tanto desde sus inicios fue evolucionando, fue construyéndose con las diferentes miradas disciplinares que, desde un trabajo horizontal, multi-inter y transdisciplinario, le permitieron no ser una "teoría acabada". O sea, que está constantemente cambiando, mejorando, en función de los cambios sociales, culturales, científicos. Por lo que, hablar de definiciones de muchos años atrás, implica un error. A no ser que se esté haciendo "Historia de la Ciencia" o "Historia de la Resiliencia". Constantemente se están desarrollando explicaciones superadoras de la realidad. Ese es el objetivo central del quehacer científico: explicar la realidad. Por lo tanto, un aporte, por ejemplo del año 2001, sólo explica a la realidad de ese tiempo. Como la resiliencia sigue desarrollándose, sus modelos y miradas se van actualizando y cambian. Entonces para explicar situaciones actuales de la realidad, es imprescindible que se dé la versión más actualizada del constructo teórico, con sus últimas definiciones, a no ser que, como se dijo antes, se esté haciendo su historiografía.  
      
  • Unido a lo anteriormente expresado, los diferentes armados conceptuales de la resiliencia responden a una realidad de la ciencia y fueron evolucionando. Tal como lo explica la teoría de los paradigmas de Kuhn, un modelo nuevo, más actualizado y superador, corre al otro anterior que no logra dar respuestas válidas y valiosas y que no logra explicar la cambiante realidad. Es preciso destacar como fuente fundamental de conocimiento de la evolución de la resiliencia a la publicación de Puig y Rubio (2011). En "Manual de resiliencia aplicada" estos autores explican cómo evolucionó el paradigma de la resiliencia desde las primeras generaciones  hasta su fecha de edición. En los 70`, era un "modelo de riesgo". En los 80`,la primera generación la considera una capacidad del individuo y sostiene que se "es" resiliente. En los 90`, se la define como proceso y se afirma que se "está" resiliente y "se aprende". En la generación actual se la presenta como un paradigma y que se la "construye". Por lo tanto, es preciso ser muy correcto al hablar hoy de "resiliencia".

  •   Un ejemplo de ello es el desarrollo conceptual que los investigadores y especialistas en resiliencia presentan de los factores que intervienen o actúan en ella. Ya no es pertinente hablar de "factores de riesgo", es una explicación perimida  que no explica la complejidad de la realidad de nuestro presente. Como tampoco se puede hablar de "factores de protección" como fuerza contrapuesta que genera resiliencia. Con posterioridad se explicaron como "factores de adversidad" y "factores de resiliencia". La definición de los "pilares" de la resiliencia tuvo su primer versión en 1997 de Suárez Ojeda (1997). Melillo (2004) los actualiza siete años después, agregándole el pensamiento crítico, que se convierte en un núcleo conceptual esencial que se mantiene hasta hoy. Hoy, en el modelo actual se los denomina promotores personales y socioculturales de resiliencia... ya no se habla de riesgo o adversidad, sino de realidad compleja. Por lo cual, al hablar desde un lugar académico y profesional, no es una cuestión menor presentar miradas no vigentes o desactualizadas, es imprescindible saber "hoy".

  • Así mismo, es importante no caer en errores gramaticales en relación con las explicaciones de las Ciencias. Por ejemplo, de acuerdo a la definición científica de la resiliencia, no se admite conjugar el verbo "resiliar" con el verbo "ser". Decir que una persona "es resiliente" habla de una pobre búsqueda de información, de una inacabada lectura de la rica bibliografía, de una lectura no actualizada sobre el tema o de una mala comprensión de su esencia. Una mala formación o información lleva difundir una expresión verbal inexacta. La resiliencia no es una condición o una capacidad, la resiliencia se construye.
        
  • De la misma forma, es muy importante analizar desde qué mirada sociocultural se habla o a qué modelo responden los autores o las explicaciones citadas. Se desarrollaron tres corrientes muy diferentes en resiliencia: la anglosajona, la francófona y la latinoamericana. No es lo mismo explicar los fenómenos humanos y sociales, desde matrices socioculturales muy diferentes a las del público al que se le habla. Además, se comete otra grave equivocación al no rescatar el valioso aporte de los autores latinoamericanos y argentinos, que fueron los que le dieron al constructo justamente, el punto de vista social y comunitario: Resiliencia Comunitaria y Sociocultural. No pueden desconocerse esos armados conceptuales, promoviendo adoptar modelos foráneos,  sobre todo tratándose de educación (Henderson y Milstein, 2003), cuando en nuestro país hay aportes tan significativos, desde la teoría y también desde la empiria. ¿Por qué destacar y promover definiciones y propuestas educativas de otros países cuando aquí hay desarrollos teóricos y proyectos de trabajo que fueron y son, destacados y exitosos?  

  • Tampoco puede dejarse de lado el uso de vocablos que en Ciencias Sociales no son pertinentes como "experimento". Sí, se sistematizan "experiencias". La historia de la evolución de la resiliencia es absolutamente rica en ellas. Por ejemplo, la investigadora Emmy Wernner, no hizo un "experimento", sino que llevó a cabo una investigación longitudinal que fue fundante para los orígenes de este constructo teórico.   

  • La resiliencia no es aislamiento, de ninguna manera, siempre implica interacción. No se la promueve con pensamiento mágico o fantasía, sino con el desarrollo del pensamiento crítico, de una mirada también crítica que aborde la realidad en su totalidad, llamando a las cosas por su nombre, con términos adecuados a la edad de la persona. No se genera resiliencia infantilizando la situación, ni mostrando un mundo irreal. La creatividad no es hacer ficción. A la realidad, hay que transformarla con hechos concretos, con conductas activas y proactivas. Por eso, ilustrar las defiiciones dadas, con historias como la plasmada en la película "La vida es bella", genera una contradicción con la idea central de la resiliencia y una idea equivocada de lo que es. Como tampoco se promueve resiliencia en la negación de la realidad, como por ejemplo en la película "Titanic" (siguiendo con ejemplos cinematográficos), en donde muchos siguen "bailando" sin ver lo que realmente pasa. Aquí es fundamental destacar un rol importantísimo, que, en el nuevo modelo se denomina "facilitador de resiliencia", que es una figura enriquecida de los "tutores de resliencia" que definió Cyrulnik (2010) y que Rubio y Puig (2015) describieron ampliamente. 

  • Se detallarán abajo las obras fundamentales que constituyen la bibliografía básica y esencial del constructo central de este texto. Pero es preciso destacar como manifestación de la constante actualización y revisión que la resiliencia hizo y hace, a un libro imprescindible para todos aquellos que decidan hablar sobre resilencia: "Resilencia Comunitaria" (2018) de Editorial Dunken, donde los maestros fundamentales de Latinoamérica y del mundo: Munist, Kotliarenco, Vanistendael y Mellillo fueron reunidos con autores e investigadores de la última generación, de países como Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, México y España, en una compilación que reúne textos valiosos, en los que aparecen los nuevos modelos conceptuales, desarrollos teóricos y trabajos de campo, imprescindibles a la hora de exponer sobre el tema.    

  • La segunda recomendación es el libro "Una vida en resiliencia" de Evans y Reid (2016), una obra tan densa, tanto como la crítica que le hacen al constructo, pero que permite pensar y repensar con verdadero pensamiento crítico al mismo, para que gracias a los interrogantes que provoca se pueda avanzar en la conceptualización.

  • Y la tercera lectura propuesta es un libro tan único como mínimo, tan imperdible como humilde: "Los hábitos del pensamiento riguroso" de Brie (2000). Obra que no tiene fecha de caducidad y que explica cómo mejorar el pensamiento crítico de los estudiantes universitarios y de los futuros profesionales, pero cuyas directrices sirven para todo proceso de aprendizaje. Una verdadera joya.
     
  • Para finalizar, es importante destacar que si se propone a la resiliencia como mirada en una innovación institucional y organizacional, debe considerarse a todos los núcleos conceptuales que la definen (mirada crítica; co-desarrollo de promotores personales de resiliencia; co-transformación del contexto desde los promotores socioculturales; la co-construcción colaborativa; el co-diseño de proyectos y acciones; la pertenencia, la cultura y la identidad cultural; la necesidades de espacios reales de expresión, comunicación e interacción; la gestión innovadora) para que, desde adentro y horizontalmente, se diseñen innovaciones, no cambios pensados desde fuera, y se trabaje comprometida y autónomamente en equipo,  sin seguir recetas pre-establecidas o definidas por sujetos ajenos a la institución u organización. La resiliencia como innovación es hacer que las cosas pasen, para que tanto los individuos como el colectivo logren una nueva evolución, una Re-Evolución y que los espacios se conviertan es usinas de resiliencia, en Espacios R.
Como último aporte para quienes quieran hablar, exponer y conferenciar sobre resiliencia, se  recomienda que buceen por el mundo académico de los distintos países, así descubrirán foros, grupos de investigación, líneas de investigación, institutos, redes, investigadores, autores, referentes... que siguen avanzando en la conceptualización de este constructo, que se renueva y actualiza constantemente, para seguir dando respuestas nuevas y significativas a los desafíos que se le presentan a la humanidad. Y esta humilde y básica bibliografía (inacabada por cierto ya que se sigue investigando, editando libros y publicando en repositorios y sitios académicos) para fundamentar lo que se dice. 

Brie, R. (2000). Los hábitos del pensamiento riguroso. Buenos Aires: Del Viejo Aljibe.

Cassinelli, E.; M.; Munist, M. y otros (2014). Arte y resiliencia. Lanús: Ediciones de la Universidad Nacional de Lanús. 

Cyrulnik, B. (2009). Autobiografía de un espantapájaros. Testimonios de resiliencia: el retorno a la vida. Barcelona: Gedisa.

Cyrulnik, B. (2015). Las almas heridas. Las huellas de la infancia, la necesidad del relato y los mecanismos de la memoria. Barcelona: Gedisa.

Díaz Videla M. & Olarte M. A. (Eds.), Antrozoología, multidisciplinario campo de investigación, Buenos Aires: Editorial Akadia. Simpson, M. G., & Keulyan, G. (2018). El perro como tutor de resiliencia en procesos de orientación y de TAA. 

Forés, A. y Grané, J. (2012). La resiliencia en entornos socioeducativos. Madrid: Narcea ediciones.

Forés, A. y Grané, J. (2012) La resiliencia. Crecer desde la adversidad. Madrid: Plataforma editorial.

Frankl, V. (2001): El hombre en busca de sentido, Barcelona, Herder, 21.ª ed.

Fuchs, E. (2003): “¿Van unidas ética y resiliencia? en Manciaux, M. (comp.) La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Gamboa de Vitelleschi, S. (2006). Juego – Resiliencia. Resiliencia – Juego. Bs. As.: Ed. Bonum, 2da. ed. 

González y Rivas, M. (2013). Planificación y Programación en Odontología Comunitaria, Familiar y Social: Anexo 1. Resiliencia: Estudio de Medición de la Autoestima (2004-2013). (1ra.ed). Madrid. Ed. Ripano. 

Grotberg, E. (2001). “Nuevas tendencias en resiliencia”, en Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.). Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas. Buenos Aires: Paidós.

Henderson, N. y Milstein, M. (2003): Resiliencia en la escuela, Buenos Aires, Paidós. 

Infante, F. (2001). “La resiliencia como proceso: una revisión de la literatura reciente”, en Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.). Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas. Buenos Aires: Paidós.

Jara León, F. (2016) Bioresiliencia. El poder transformador de las redes afectivas. Chile: Edición propia.

Kotliarenco, M.; Cáceres, I y otros. (1997). Estado de arte en resiliencia. Chile: OPS.

Kotliarenco, Ma. A. (2008): “Presentación” en Saavedra Guajardo, E. y Villalta Paucar, M. Escala de resiliencia SV-Res para jóvenes y adultos. Chile, CEANIM.

Lecomte, J. (2003): “El buen uso de la memoria y del olvido” en Manciaux, M. (comp.) La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Manciaux, M. (comp.) (2003): La resiliencia: resistir y rehacerse, Barcelona, Gedisa.

Masten, A. S. y Gewirtz, A. H. (2010). “Resiliencia en el desarrollo: la importancia de la primera infancia”, en Tremblay, R. E.; Barr, R. G.; Peters R. de V., y Boivin, M. (eds.). Enciclopedia sobre el desarrollo de la primera infancia [en línea]. Montreal, Quebec: Centre of Excellence for Early Childhood Development (disponible en: http://www.enciclopedia-infantes.com/documents/Masten-GewirtzESPxp.pdf; consultado 5 de mayo de 2013).

Melillo, A. (2004). “Sobre la necesidad de especificar un nuevo pilar de la resiliencia”, en Melillo, A.; Suárez Ojeda, E., y Rodríguez, D. (comps.), (2004): Resiliencia y subjetividad. Los ciclos de la vida. Buenos Aires: Paidós.

Melillo, A. y Suárez Ojeda, E. (comps.) (2001): Resiliencia. Descubriendo las nuevas fortalezas, Buenos Aires, Paidós.

Menoni, T. y Klasse, E. (2008). Construyendo alternativas al dolor. Montevideo: Psicolibros-Waslala

Moreno Gracía T. y otros (2002) “Resiliencia en programas de desarrollo infantil”, publicación de Fundación van Leer, La Haya. 

Munist, M. y otros (compiladores). (2007). Resiliencia y adolescencia. Bs. As.: Ed. Paidós.

Programa Nacional de Prevención “Sonríe Argentina”  (1996-2000), Evaluación Quinquenal, Publicación de la Comisión Nacional de Prevención de la Confederación Odontológica de la República Argentina, diciembre 2000.

Puerta de Klinkert, M. P. (2003). Resiliencia. La estimulación del niño para enfrentar desafíos. Bs. As.: Ed. Lumen, Humanitas. 

Quintero Velásquez A.M., (2000) “La Resiliencia: un reto para trabajo social”, ponencia presentada al X Congreso Nacional de Trabajo Social. Cartagena de Indias (Colombia). 

Rodríguez Arenas, M. (2006). Resiliencia: otra manera de ver la adversidad. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

Rodríguez Arenas, M. y otros (2018). Familias resilientes. De la adversidad a la alegría. Bogotá: Paulinas.

Rubio, J. y Puig, G. (2011). Manual de resiliencia aplicada. Barcelona: Gedisa.

Rubio, J. y Puig, G. (2015). Tutores de resiliencia. Barcelona: Gedisa.

Santa Cruz, M. E., García Lavandal, L. (2008). Títeres y Resiliencia en el nivel inicial. Buenos Aires, Editorial Homo Sapiens.

Seligman, M., (2003) “La auténtica felicidad”, 1ra. ed., Barcelona, España: Ed. Vergara.

Silva, G. (1999). Resiliencia y violencia política en niños. Lanús: Universidad Nacional de Lanús. 

Simpson, M. G. (2009). Resiliencia vs Impotencia. La impotencia ante la realidad un enemigo de la resiliencia. En Revista Exemplum, Nro. 2, ISSN 0718-6584, Santiago, Chile Universidad Internacional SEK, Facultad de Humanidades y Educación.

Simpson, M. G. (2010). Resiliencia sociocultural. Del yo puedo al nosotros podemos. Buenos Aires: Bonum. 

Simpson, M. G. (2014): 11 claves para generar resiliencia. Buenos Aires, Ed. Bonum.

Simpson, M. G. (2015). Resiliencia y currículum escolar, una alianza innovadora. Buenos Aires: Ed. Bonum.

Simpson, M. G. (2017). Resiliencia en el aula, un camino posible. Buenos Aires: Ed. Bonum.

Simpson, M. G. y otros (comps). (2018). Resiliencia comunitaria. Buenos Aires: Ed. Dunken.

Suárez Ojeda, E. (1997). Seminario Internacional sobre aplicación del concepto de resiliencia en proyectos sociales. Lanús: Universidad Nacional de Lanús. 

Suárez Ojeda, N. (2007): “Trabajo comunitario y resiliencia social” en Munist, M. y otros (comp.) Resiliencia y adolescencia, Bs. As., Argentina,Ed. Paidós.

Suárez Ojeda, N., Munist, M., Kotliarenco, M. A., (2004). Resiliencia: proyectos e investigaciones. (2009). Lanús: Ediciones de la Universidad Nacional de Lanús. 

Theis A. (2003). La Resiliencia en la literatura científica, en Manciaux, M. (comp.). La Resiliencia: resistir y rehacerse. Barcelona: Ed Gedisa, 1ra. ed.

                                                                                                                Lic. María Gabriela Simpson

04 junio 2018

Tutores de resiliencia según especialistas.

Los especialistas reflexionan, definen, nos enseñan...
José Luis Gonzalo Marrodán es psicólogo clínico y psicoterapeuta, formador y docente del Postgrado en Traumaterapia Sistémica-Infantil de Barudy y Dantagnan y miembro de la Red APEGA de profesionales.
Contestó a una serie de preguntas que en el marco de la investigación sobre los tutores de resliencia que GIRA está llevando a cabo, para lo cual se entrevistó a los referentes e investigadores de la resiliencia para recoger material documental para su estudio de caso.

José Luis Gonzalo Marrodán publicó la entrevista realizada en su excelente blog "Buenos tratos" (http://www.buenostratos.com/2018/06/maria-gabriela-simpson-del-grupo-de.html). Este sitio se centra en el trauma y el apego para informar, reflexionar y también para ofrecer recursos a profesionales y familias que atienden o tienen niños y adolescentes que han vivido duras historias de vida.
Gracias por tan excelente publicación y por los aportes para la investigación.

https://www.facebook.com/GrupoDeInvestigacionEnResilienciaAplicada/

24 febrero 2016

Glosario R: Pilares: independencia, iniciativa. Fuente yo hago - nosotros hacemos. Ser=tener =hacer. Valores, salud comunitaria.


El 22 de abril del 2012 cumplió 103 años. Nació en Turín de Rita Levi-Montalcini, la menor (junto con su hermana gemela Paola) de cuatro hijos de una familia sefardí. Padre, ingeniero eléctrico y su madre, pintora.

Trabajó para costearse los estudios, haciendo caso omiso a las exigencias paternas de no estudiar para ser buena madre y esposa. Se graduó en 1936 en Medicina y Cirugía con el grado de summa cum laude.

Trabajó como ayudante del famoso histólogo italiano Giuseppe Levi hasta que en 1938 Benito Mussolini publicó el Manifesto della Razza que le prohibía a toda persona judía acceder a alguna carrera académica o profesional. En 1943 fue expulsada de la Universidad de Turín a consecuencia de las leyes antisemitas; entonces se trasladó a Florencia y allí vivió clandestinamente, a la vez que montó un laboratorio genético en el dormitorio de su propio hogar, donde estudiaba el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo, lo que le sirvió como base para futuras investigaciones. En 1943 su familia se trasladó a Florencia, y con ella se llevó su laboratorio. En 1945, al terminar la guerra, regresó a Turín con su familia y volvió a recuperar sus posiciones académicas en la Universidad.

Por su ascendencia judía se vio obligada a abandonar Italia poco antes de ser descubierta por los alemanes… en 1946 aceptó una invitación de la Universidad de Washington… para investigar los factores de crecimiento del tejido nervioso en el embrión de pollo… permaneció en Estados Unidos hasta 1969... conoció y colaboró con Stanley Cohen, y descubrió la existencia de un factor de crecimiento nervioso (NFG), una molécula requerida para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso sensorial y simpático de los vertebrados…

En 1962 estableció una unidad de investigación en Roma teniendo así que dividir su tiempo entre Roma y Saint Louis. Desde 1961 a 1969 dirigió el Centro de Investigación Neurobiológica de Roma y desde 1969 hasta 1978 el laboratorio de biología celular. Así mismo, en 1968 fue la décima mujer elegida para la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

En 1983 fue premiada con el premio Louisa Gross Horwitz de la Universidad de Columbia…y en 1986 recibió junto a su colaborador el bioquímico Stanley Cohen el premio Nobel de Fisiología y Medicina por el descubrimiento de los factores de crecimiento nervioso; éstos fueron uno de los primeros que se descubrieron en el mundo animal. Ese mismo año había conseguido, también junto a Cohen, el premio Lasker de Investigación Médica Básica. Sus hallazgos han sido fundamentales para la compresión de los mecanismos de control que regulan el crecimiento de células y tejidos, permitiendo, a su vez, un mayor entendimiento de las causas de ciertos procesos patógenos como los defectos hereditarios y las mutaciones degenerativas.

… El 16 de octubre de 1999, Rita Levi Montalcini fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En el año 2001 fue designada senadora vitalicia por el presidente de la república italiana Carlo Azeglio Ciampi…

Creadora del European Brain Research Institute, en Roma, donde supervisa los experimentos de "un grupo de estupendas científicas jóvenes, todas mujeres", que siguen aprendiendo cosas sobre la molécula proteica llamada Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), que ella descubrió en 1951 y que juega un papel esencial en la multiplicación de las células, y sobre el cerebro, su gran especialidad…

En sus últimos años, ya casi ciega, vuelca sus esfuerzos en batallas sociales y en la formación de jóvenes africanas. Muere el 30 de diciembre del año 2012.

Para obtener más información sobre esta personalidad hay infinidad de páginas, pero especialmente se recomiendan:

http://www.ritalevimontalcini.org/
http://www.youtube.com/watch?v=XbwHk2I_WrI


Otra historia similar y muy relacionada con la de Rita Levi Montalcini, es la de su prima, la científica Eugenia Sacerdote de Lustig, íntimamente relacionada con la Argentina. 
 
“La doctora Eugenia Sacerdote de Lustig, una figura central de la ciencia argentina que falleció el 27 de noviembre del 2011, a los 101 años, debió enfrentar la discriminación y desconfianza por ser mujer y judía. Dos investigadores que trabajaron con ella (el doctor Israel Algranati y el doctor Luis Quesada Allué) la recuerdan en una entrevista con la agencia CyTA-Instituto Leloir y la describen como ‘una persona maravillosa que exhibía una energía envidiable.’

Una de las más destacadas investigadoras de la historia de la ciencia argentina… instalada en el país luego de dejar su Italia natal a raíz de las persecuciones antisemitas del régimen de Benito Mussolini, fue pionera en la región en la técnica de cultivos celulares y en 1959 jugó un rol clave en la decisión de que se aplicara la vacuna Salk contra la poliomielitis en Argentina.

‘La doctora Lustig estudió medicina en la Universidad de Turín a la que ingresó junto a su prima y amiga, Rita Levi-Montalcini, quien mereció el premio Nobel de Medicina por sus estudios en Neurobiología. Las dos primas debieron vencer las resistencias y prejuicios familiares y del ambiente universitario de Italia para ser aceptadas entre las poquísimas mujeres que estudiaban Medicina a comienzos de la década de 1930. Siendo todavía estudiante la doctora Lustig inició investigaciones bajo la dirección del eminente neurobiólogo Giuseppe Levi. Durante estos trabajos comenzó a experimentar en cultivos celulares’, señala el doctor Algranati.

Por su parte el doctor Quesada Allué, quien también se desempeña como profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, la recuerda como una extraordinaria y bellísima persona, una científica del más alto fuste. Fue pionera absoluta en la Argentina en lo relativo al cultivo de células humanas, siendo una de las pocas personas en el mundo que podía cultivar células de hígado. Y fue también pionera y líder -a pesar de las dificultades que enfrentó en el país desde que llegó desde Italia en 1939- en varios temas relacionados con cáncer... Quesada Allué agrega que las doctoras Lustig y Levi- Montalcini estuvieron entre las primeras mujeres en recibirse de médicas en Italia. ‘Antes de graduarse, Eugenia debió padecer la discriminación de los machistas, fascistas y antisemitas, y a pesar de ello siempre fue por más y mejor. La prohibición de trabajar que Mussolini impuso a los judíos, hizo que Eugenia emigrara a la Argentina con su esposo, donde pudo conectarse con Eduardo de Robertis y Bernardo Houssay en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UBA y trabajar en forma muy precaria en su especialidad (cultivo de células), que aparentemente no fue inicialmente valorada’... 

… En la década del 80 el doctor Algranati se relacionó con el grupo de la doctora Sacerdote de Lustig para investigar ciertos factores que influyen en el crecimiento de tejidos tumorales. ‘Durante los años de nuestra colaboración pude apreciar sus profundos conocimientos sobre biología celular, y su permanente interés por intensificar sus estudios e investigaciones’, recuerda. ‘Siempre demostró una gran curiosidad por los fenómenos biológicos, y su natural sencillez, buen humor y modestia se veían reflejados en su verdadero rol de maestra. Recuerdo su permanente sonrisa y la bondadosa mirada de sus ojos celestes, lamentablemente casi ciegos en sus últimos años.’"

Clave 8:
El hacer libre, feliz y apasionado es la mejor garantía de que podremos adaptarnos plenamente a la realidad sin sufrir y modificarla, aunque sea en una ínfima parte."


Simpson, M. G. (2014). 11 claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 

17 febrero 2016

Glosario R: Pilares: humor, creatividad. Fuentes: yo puedo - nosotros podemos. Valores: humor social, capacidad de expresión.





El “con qué hacer”: la búsqueda de herramientas que permitan el “cómo hacer” anteriormente tratado: Entre ellas se pueden incluir al humor, a la creatividad, a los valores y a la capacidad de expresión, como pilares y principios movilizantes. Al “Yo puedo…” y al “Nosotros podemos…” como fuentes de resiliencia.

Una situación problemática, la adversidad, puede tener distintos orígenes, una naturaleza multicausal y distintos grados de importancia, pero siempre va a ser un obstáculo a saltar. Puede transformarse y recrearse, a través del humor, la creatividad y la capacidad para relacionarse y expresarse, que como pilares y como principios movilizantes de la resiliencia sociocultural, son uno de los mejores antídotos, facilitando la aceptación y la integración. Estos principios y pilares están presentes en un “hacer” que sabe muy bien de la adversidad, que parece implacable, pero que tiene su punto débil: sólo hay que buscarlo, encontrarlo y enfrentarlo con las armas adecuadas.

Estos factores de resiliencia descontracturan situaciones difíciles y tienden a construir con una mirada preventiva y salugénica, beneficiando a todos. Crean un clima relacional en el que la interacción entre las personas se ve facilitada.

El humor es la capacidad para encontrar lo cómico en la propia tragedia, partiendo del reconocimiento y de la aceptación de lo imperfecto y del sufrimiento, integrándolos a la vida de una forma más positiva y tolerable.

Los valores son esenciales para la resiliencia, entre ellos se pueden definir especialmente la solidaridad, la salud y el humor, que son principios movilizantes de una usina de resiliencia sociocultural. Para que un ámbito sea considerado un espacio resiliente tiene que fomentar el humor social: que puede ser definido como la capacidad de los grupos o instituciones para encontrar la comedia en la propia tragedia, expresando en palabras, gestos o actitudes corporales, los elementos cómicos o hilarantes, con un efecto tranquilizador y placentero.

Una verdadera usina de resiliencia crea los medios para transformar lo trágico en algo cómico, para alivianar los momentos densos y difíciles, reír de los errores y disfrutar con alegría de los buenos momentos. El humor social se facilita con espacios para el juego, la diversión y la distensión. Éstos no deben ser impuestos: tienen que generar libertad de expresión y posibilidades de limar asperezas y alivianar conflictos.

El humor tiene que ser uno de los valores familiares, grupales, institucionales o comunales. El grupo tiene generarlo para descomprimir situaciones incómodas, para poder restarle carga emotiva negativa y poder resolverlas con menor dolor. Es una de las condiciones que permite que la resiliencia se desarrolle mejor. Se tienen que generar espacios de juegos compartidos, de risas, de esparcimiento, de rélax. El mantenimiento de tiempos y actividades que lo fomenten es primordial. En una familia, en general, esos momentos son producidos por los más pequeños. Si los padres se dan el espacio para sentarse a jugar con los chicos, recreando los recursos, ya que las nuevas tecnologías cambiaron el estilo lúdico de la sociedad y fomentando el intercambio personal y directo, encontrarán ámbitos familiares de contacto personal para el juego, el humor y la risa.

“… es algo que no se puede enseñar, pero que sí se puede crear un ambiente de confianza en el cual las personas se sientan con suficiente autoridad para reír a gusto y liberar tensiones. Cuando este ambiente no existe, la necesidad de relajarse genera una tendencia hacia el humor agresivo, mediante el cual se trata de ridiculizar a las personas o burlarse de los valores. Es lo que se conoce como ironía, sarcasmo o cinismo, que, lejos de ayudar a superar situaciones dolorosas, lo que produce es una respuesta de contraataque en las víctimas de la burla, y el consiguiente aislamiento social del cínico.”

Cuanto más variados sean los canales y los recursos para la comunicación y la expresión, habrá más creatividad y vínculos cada vez ricos y profundos. Si también la comunicación se dá hacia afuera, para conectarse con el medio, con otros grupos o instituciones, se concreta el objetivo fundamental de la Resiliencia sociocultural: construir redes que sostengan y garanticen el proceso dinámico de interacción.

La creatividad modula la adversidad. Ésta es la capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden y de crear libremente con objetos ya existentes, encontrándole nuevos usos y funciones y también nuevos significados. El acto artístico y creativo puede liberar al psiquismo y restaurarlo en parte. Es un pilar de la resiliencia, que permite aumentar la capacidad de comunicación y expresión, principios movilizantes de la resiliencia sociocultural. Si ésta se da en un espacio institucional, puede ayudar a convertirlo en una usina de resiliencia.

“La resiliencia nos invita a buscar salidas más allá del determinismo, sea innato o adquirido, para abrir el campo de la creatividad y de la libertad.”                    
                                                                       Paul Bouvier (2003)

De la misma manera, el juego favorece las capacidades de comunicación y además resignifica experiencias dolorosas. Es importante el juego, porque dentro del proceso de interacción del sujeto con otros, la misma cobra vida y se puede materializar en el mismo. Es fundamental dentro del desarrollo infantil: en él los niños son aprendices activos, construyen su propio conocimiento y la comprensión del mundo. Establece una relación entre la realidad que se vive y que se requiere aceptar o transformar, dando lugar a la construcción de conocimientos. Es una herramienta para desarrollar la creatividad y la resolución original de problemas. Cuando se da entre padres e hijos permite fortalecer los vínculos afectivos.

Las fuentes de la resiliencia que se ajustan más a los temas desarrollados son:

YO PUEDO:
o Hablar sobre cosas que me asustan o me inquietan.
o Buscar la manera de resolver los problemas.
o Controlarme cuando tengo ganas de hacer algo peligroso o que no está bien.
o Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.
o Encontrar alguien que me ayude cuando lo necesito.

Todas estas premisas expresan que la persona siente que cuenta con personas que lo pueden ayudar en los momentos críticos y a las que puede recurrir cuando esté en peligro. También, es esperable que en las instituciones o grupos suceda lo mismo. Mejorar el clima institucional no es una utopía: puede hacerse. Por eso, traspasado al nivel colectivo es:

NOSOTROS PODEMOS:
o Hablar sobre cosas que nos asustan o nos inquietan.
o Buscar la manera de resolver los problemas.
o Controlarnos cuando tenemos ganas de hacer algo peligroso o que no está bien.
o Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar.
o Encontrar alguien que nos ayude cuando lo necesitamos.

Indudablemente, estas fuentes también hacen referencia al otro significativo y al tutor de resiliencia, concepto ya desarrollado en el capítulo anterior. Entre las potencialidades que las personas poseen está la de manejar las situaciones en momentos de emergencia, peligro o urgencia, pero haciendo la referencia a la existencia de un otro que puede colaborar en dichas situaciones.

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 

10 febrero 2016

Glosario R: Pilares: capacidad para relacionarse. Fuentes: Yo tengo… – Nosotros tenemos… Capacidad de comunicación y expresión.


"... Nunca estos procesos se dan en soledad o en forma aislada, por definición la resiliencia tiene lugar en la interacción dinámica entre el sujeto y su medio. No depende sólo de las características propias del individuo. La presencia del ámbito social es fundamental para que éstas se desarrollen plenamente y salgan a la luz, para que la adaptación positiva tenga lugar y la adversidad quede reducida a una experiencia, que permite aprender pero, que no haga sucumbir al ser humano, protagonista de dichos procesos.

Estos se desarrollan porque las personas resilientes tienen entre sus características un pilar de la resiliencia denominado: “capacidad para relacionarse” y como ser social cuentan con un principio movilizante de su resiliencia sociocultural a la “capacidad de comunicación y de expresión”. Y también porque cerca de ellas se puede identificar a un “otro significativo” o “tutor de resiliencia”, que permite que las frases de las fuentes de la resiliencia se puedan expresar a través del “Yo tengo…”  y del “Nosotros tenemos…”con base en la realidad personal.

Yo tengo:
Personas del entorno en quienes confío y que me quieren incondicionalmente.
Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros o problemas.
Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.
Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro o cuando necesito aprender.

Nosotros tenemos:
Personas del entorno en quienes confiamos y que nos quieren incondicionalmente.
Personas que nos ponen límites para que aprendamos a evitar los peligros o problemas.
Personas que nos muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.
Personas que nos ayudan cuando estamos enfermo o en peligro o cuando necesitamos aprender.


El aislamiento es la antítesis de la resiliencia: la incapacidad para relacionarse, la falta de ámbitos sociales o de posibilidades de interacción y el individualismo, impiden la natural tendencia del hombre para conectarse con otros y aprender, cumpliendo con la característica de ser social: sólo crece cuando se vincula.

El poder enfrentarse y conectarse con las dificultades y el tomar contacto con la adversidad propia y la de otros, permiten visualizar los puntos débiles y los fuertes de cada uno y favorecen el aprendizaje. El “otro” puede ser la fuente de ese aprendizaje, no siempre todas las respuestas para todas las preguntas, están en uno mismo. Así el enfrentamiento con la adversidad y su resolución son más efectivos y positivos.

La resiliencia se basa en la interacción, tiene entre sus pilares a la capacidad para relacionarse que es la habilidad para establecer lazos e intimidad con otra gente, para equilibrar la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a los otros.

La resiliencia sociocultural tiene como motores de la misma a la capacidad de expresión (previamente con introspección: un movimiento hacia la interioridad y la subjetividad que permite luego el inverso) y a la capacidad para comunicarse (facilita el movimiento hacia el exterior y hacia los otros, o sea hacia la objetividad). La introspección prepara un ámbito ideal para la reflexión y la vuelta hacia sí mismo, para desplegarse después hacia el afuera, pudiendo volver a ese refugio de resiliencia cuando sea necesario.

Estos principios movilizantes favorecen miradas más abiertas, con distintos puntos de vista y abordajes inter - multi y/o transdisciplinares que permiten aplicar concretamente el nuevo paradigma de las Ciencias Sociales, que propone un modelo salugénico, superador de conflictos.

“La participación con tolerancia y respeto por el disenso es otra buena manera de abordar los conflictos, así como la expresión emocional a través de formas simbólicas y no destructivas.”
                                                                                                                                      Marina Müller

La comunicación es fundamental: con las distintas relaciones se obtiene información sobre el entorno y se puede comprender al otro. Esta actividad psíquica implica pensamiento y capacidades psicosociales de relación, junto a la utilización del lenguaje. Los seres humanos tienen la capacidad de expresarse a través de distintos medios, utilizando distintos formatos, canales y códigos, permitiendo elaborar la adversidad, el dolor y salvar situaciones conflictivas y con la comunicación logran la conexión con el medio, evitando el aislamiento.

La resiliencia, hace que la persona construya y mantenga los recursos propios como factores de resiliencia y que se conecte con otros para que al interactuar reconozca su adversidad y encuentre en los demás, la ayuda necesaria para hacerlo.

La capacidad de expresión facilita el desarrollo de distintos códigos y canales de comunicación para sacar afuera, modular y jugar con el dolor, transformándolo y recreándolo para no ser vulnerable ante él. La fantasía, la imaginación y el arte son terapéuticos."

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum.






03 febrero 2016

Glosario R: Pilares: Moralidad. Fuentes yo estoy - nosotros estamos. Valores, solidaridad.


"Frente a las dificultades las personas resilientes ponen en juego características especiales propias y otras que tienen que ver con el entorno: pilares y fuentes de la resiliencia respectivamente. Para enfrentar el interrogante ¿Cómo hacer? Hay que definir y analizar los conceptos de:

Moralidad (pilar de resiliencia),
“Yo estoy…” y “Nosotros estamos...” (fuentes de resiliencia)
Valores y Solidaridad (principios movilizantes de la resiliencia sociocultural).

Éstos modifican las condiciones para armar las estrategias adecuadas para alcanzar el objetivo de adaptarse positivamente a la realidad adversa, no sucumbir ante ella y enfrentarla con una actitud activa y constructiva.

Las situaciones problemáticas jaquean la seguridad y la integridad de las personas, que están dadas por las creencias y los valores, que se constituyen en la moralidad. Se ponen en juego los valores personales y los compartidos con el medio (familiar, grupal, institucional, comunitario).

Los valores son las virtudes que sustentan y orientan a las conductas humanas. Se presentan como juicios morales o hábitos, como principios rectores son los motores de la vida de los hombres. Se disponen en una escala ordenada según las prioridades de cada sujeto. También se constituyen escalas sociales de valores según cada cultura y según la visión del mundo que tenga.

Las instituciones sociales justamente se constituyen y se instituyen para transmitirlos y perpetuarlos. En la familia y en la escuela el individuo aprende a vivir según esos principios estimados como válidos, se identifica con ellos, adoptando una ética y una moral, para vivir íntegramente adaptado a su medio, desarrollando pertenencia.

Para que un grupo o institución pueda considerarse una usina de resiliencia, sus valores tienen que ser visibles, tangibles, conocidos, reconocidos, difundidos y adoptados por sus integrantes, estar volcados a la realidad con acciones y actividades concretas. No deben estar en un ámbito abstracto o meramente discursivo, difícil de observar y de advertir en los hechos. "

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 




27 enero 2016

Glosario R: Pilares de resiliencia: Introspección y Pensamiento crítico.


"El contenido y la forma del pensamiento son fundamentales en procesos de resiliencia, ya que esta función psíquica es la que organiza y estructura la relación del sujeto y de su yo, con la realidad para que pueda actuar en ella.

El contenido habla de lo que importa al sujeto, de lo que lo moviliza, lo que lo preocupa y lo ocupa. Los temas, ejes del pensamiento, hablan del sujeto en toda su integridad.

“… el pensamiento permite, en el proceso del conocimiento, trascender los límites de lo inmediatamente dado a los órganos de los sentidos y profundizar ilimitadamente en el conocimiento de la realidad.
Su forma superior (el pensamiento verbal-lógico) es específicamente humana, siendo uno de los elementos esenciales en la diferenciación del psiquismo humano con el psiquismo animal… es decisivo en la actividad transformadora que caracteriza al hombre como ser social y deviene instrumento esencial en el proceso de vida de todos los hombres. En el acto de percibir un estímulo determinado como una "mesa", en el proceso de categorización de los objetos y fenómenos, en la solución de un problema práctico o teórico, en el descubrimiento de algo nuevo, en la toma de decisiones, en la emisión de un juicio, en la respuesta a múltiples interrogantes, en infinidad de hechos de la vida está presente el pensamiento y más exactamente, tales conductas o tales hechos son posibles debido precisamente a la existencia de este proceso.”

Se vive en un presente vertiginoso en términos de información y más que nunca se precisará el desarrollo de herramientas intelectuales que le den respuestas nuevas a nuevos problemas. Tal como lo describe Nora Bär:

“Desde que hace varias décadas Peter Drucker introdujo el concepto de "sociedad del conocimiento" y más tarde se hizo evidente que los nuevos medios de comunicación nos permitirían acceder a una masa de datos absolutamente inédita, también resultó notorio que, en un mundo cambiante, el desafío ya no estaría en obtener información, sino en contar con la capacidad de procesarla de manera eficaz. Esto es, precisamente, lo que ofrece el razonamiento científico, que confiere habilidades como el pensamiento crítico y la capacidad de análisis, cruciales para enfrentar la realidad vertiginosa y las complejas decisiones que nos presenta la sociedad actual.”

Entre los conceptos básicos de la resiliencia en general y de la resiliencia sociocultural en particular, cabe tratar aquí la introspección y  el pensamiento crítico (pilares de la resiliencia) y la educación (principio movilizante de la resiliencia sociocultural).

La introspección es una de las características de la persona resiliente que implica la reflexión: el planteo de preguntas que deberán responderse en forma honesta y la vuelta hacia sí mismo, para desplegarse después hacia el afuera, teniendo la posibilidad de volver a ese espacio íntimo cuando sea preciso. Implica la capacidad para observar y observarse.

Se complementa con otro pilar de la resiliencia: el pensamiento crítico, que según Pintrich y García  es una estrategia cognitiva, que alude a un pensar de un modo más profundo y reflexivo. Es un pilar de segundo grado: combinación de los demás pilares y que posibilita analizar críticamente las causas y las consecuencias de la adversidad que se sufre. Es una visión crítica de la realidad, en contra de toda presión o falta de libertad para no criticar ni poder modificar la misma. Organiza la percepción de la realidad.

En coincidencia, Sybil y Steven Wolin identificaron “siete Resiliencias”. Una de ellas es el insight: capacidad para observar y observarse, para preguntarse y responderse honestamente. Según estos autores se desarrolla durante las etapas: infancia, adolescencia y adultez con diferentes denominaciones y características:

Intuición: en la infancia: comprensión espontánea, no reflexiva, por vía del inconsciente, perspicacia, percepción inmediata, concepción instintiva a priori.
Conocimiento: en la adolescencia: capacidad para darle nombre a los problemas y observarlos desde afuera, abordándolos sistemáticamente.
Comprensión: en la adultez: capacidad para emplear experiencias previas en la resolución de problemas, comprensión de sí mismo y de los demás.

Tomando en cuenta la visión sociocultural, se destaca a la educación como un principio movilizante, una de las fuerzas o empujes que llevan a la resiliencia. Los procesos educativos permiten que los individuos desplieguen sus capacidades para encontrar lugares sociales productivos, que sirvan para el pleno desarrollo personal y para el bien común. Los aprendizajes inciden directa y positivamente sobre todas las áreas de la personalidad, no sólo lo cognoscitivo. El conocimiento favorece el pensamiento crítico. El interés por el mismo implica también una actitud que tiene que ver con una autoestima positiva en su dimensión cognoscitiva o intelectual."

Clave 4:

Si pensamos críticamente, enfrentaremos a los problemas

con soluciones reales, objetivas y creativas.

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 

20 enero 2016

Glosario R: los factores de resiliencia.

"Factores de protección o Resiliencia
Conjunto de factores que promueven en el sujeto estados de Resiliencia frente a la adversidad.  Son fuerzas internas y externas que contribuyen a que la persona resista o aminore los efectos del riesgo, que reducen la posibilidad de disfunción y problemas en estas circunstancias. En el marco teórico de la Resiliencia se distinguen dos grandes grupos de factores de Resiliencia: los pilares y las fuentes. Las conductas resilientes requieren la presencia y la interacción de estos factores en una forma dinámica, ya que las situaciones de adversidad son cambiantes y también, según las etapas de desarrollo, los factores resilientes cambian.

"Como los factores de riesgo, los protectores involucran variables genético-constitucionales, disposiciones personales, factores psicológicos, situacionales y sociales (Garmezy, 1997)”
                                                           Werner (http://www.el encuentro.cl/circo/Resiliencia.htm)

... Pilares de la Resiliencia
Suárez Ojeda (1997) denominó a las características de las personas resilientes como pilares, Incluyó a la introspección, independencia, iniciativa, capacidad para relacionarse, humor, creatividad y moralidad. Melillo agrega en el 2001 autoestima y en el 2004 pensamiento crítico.

“El sistema escolar está, o debiera estar, dotado de herramientas intelectuales y actitudinales que, puestas a disposición de los niños, los jóvenes  y sus familias, les faciliten el acceso ala verdad, la lectura crítica de los medios masivos de comunicación y el encuentro con las respuestas que necesitan… Las instituciónescolar que trabaje conscientemente el pensamiento y la lectura, la fundamentación ética, la formación de la autoestima, del carácter y la prosocialidad de los alumnos habrá sentado también las bases de una sexualidad sana.” Elena Ianantuoni


... Fuentes de la Resiliencia
Edith Grotberg  desarrolló una estrategia para ayudar a los niños a descubrir los recursos o factores de Resiliencia que posean dentro de sí mismos y en su ambiente y a expresar, a partir de ese descubrimiento, autoafirmaciones suficientemente fuertes y asertivas como para empujarlos a su realización personal y a la superación de la adversidad, que las denominó como las “fuentes interactivas de Resiliencia”. Son cuatro y las sistematizó en frases que encabezó con: “Yo soy…”, “Yo estoy…”, “Yo puedo…” y “Yo tengo…”.
Estas fuentes tienen su origen en el entorno que brinda al sujeto en la realidad el apoyo que precisa y él deberá hacer suya la certeza y la convicción de que es poseedor de ese apoyo y de esa presencia, le brindará confianza y seguridad. El fomento de acciones que permitan poder afirmarlas, el trabajar por ellas es generador de Resiliencia.
Dentro de la conceptualización de la idea de la Resiliencia sociocultural estas fuentes transforman el pronombre “Yo” en “Nosotros” y su fomento permitirá generarla y elevar la autoestima en todos sus niveles: individual, familiar y comunitaria.

“La Resiliencia remite a una combinación de factores que permiten a un niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida.”                     Suárez (1995)"

Simpson, M. G. (2010). Resiliencia Sociocultural, del Yo puedo al Nosotros podemos. Buenos Aires: Ed. Bonum. 










13 enero 2016

Glosario R: Adversidad.




Como una ola, la adversidad nos golpea, nos empuja, nos arrastra...

Qué podemos pensar desde la mirada de la resiliencia?

"Tiempo atrás cuando se desconocía algo se buscaba la respuesta o la información, en soportes físicos: libros, diarios, revistas, mapas… Hoy la inmediatez de los beneficios de la tecnología nos permite informarnos, leer, ver, conocer al instante lo que pasa en cualquier parte del mundo, con una conectividad total, con hiperconectividad. Sin adentrarse en la discusión del valor de verdad y confiabilidad de los contenidos de Internet, se pueden buscar noticias relacionándolas con cualquier idea o concepto. Al escribir la palabra “adversidad” en casi todos se obtiene un resultado similar: notas periodísticas sobre: el 11-S y las Torres Gemelas, la caída de algún avión, un premio a los japoneses que trabajaron en la central nuclear afectada por el tsunami, comentarios de algún deportista, alguna historia de vida.

Si se recurre al clásico Diccionario de la Real Academia Española se puede leer:

adversidad.
(Del lat. adversĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de adverso.
2. f. Suerte adversa, infortunio.
3. f. Situación desgraciada en que se encuentra alguien.

Al buscar el término en buscadores académicos, aparecen áreas del conocimiento humano y disciplinas como la psicología y la medicina y dentro de ellas aparece el ámbito de investigación de la resiliencia...

... Así se presentan estas preguntas básicas y disparadoras de nuevas búsquedas para alcanzar el equilibrio:
¿Qué me pasa? ¿Qué me preocupa?
¿Qué problemas debo enfrentar?  ¿Qué me hace “estar disfuncional”?
¿Qué es lo que me impide estar pleno?

Y a nivel grupal:
¿Qué nos pasa? ¿Qué dificultades nos frenan y paralizan nuestro crecimiento?
¿Qué situaciones nos molestan? ¿Qué conflictos enfrentamos?
¿Qué cuestiones entorpecen y retrasan el alcance de los objetivos grupales?

Sin una reflexión sobre estas preguntas, no se logrará el objetivo. En todos los procesos de resiliencia personal el conocimiento completo de la adversidad es fundamental. Tal como se plantea en “El arte de la guerra” de Sun Tzu, en el que las estrategias planteadas en se basan en el conocimiento previo del enemigo. En todos los proyectos de trabajo en los que se pongan en marcha procesos de fomento de resiliencia, se indica que se debe observar, definir y diagnosticar profunda y concienzudamente las dificultades a superar."

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 





06 enero 2016

Glosario resiliente.

Siempre es oportuno definir, dar forma a los conceptos... para clarificar, debatir con fundamento y sin dar por supuesto ideas que no siempre están claras, abrir discusiones sobre bases comunes para encontrar nuevos aportes que enriquezcan.

Espacio R propone comenzar este glosario con la definición del concepto eje del mismo: la resiliencia.

"Edith Henderson Grotberg  la define como:

" ... la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad"


Los autores más destacados del ámbito francófono  sostienen:

“La Resiliencia es la capacidad de una persona o de un grupo para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.”

Coincidiendo, para el Proyecto Resilient's Nats  la Resiliencia es la:

"Capacidad emocional, cognitiva y sociocultural de personas y/o grupos para reconocer, enfrentar y transformar constructivamente situaciones causantes de sufrimiento y/o daño que amenazan su desarrollo."

Así vemos como cada cita nos da una visión más completa, con un giro que le va agregando aristas. Desde que este concepto se instaló en los ambientes académicos y de investigación, muchas definiciones se han dado de Resiliencia. Los distintos planteos se pueden resumir en los siguientes puntos:

Habilidad para surgir de la adversidad.

Respuesta global y dinámica frente a la adversidad que permite salir fortalecido.

Resistencia al trauma, estrés o suceso grave y evolución posterior aceptable: en una dinámica existencial.

Interacción dinámica de factores de riesgo y de factores de protección o de Resiliencia.

Conjunto dinámico de procesos sociales e intrapsíquicos, dado por una relación recíproca entre el ambiente y el individuo para lograr la adaptación de éste.

Estrategia de vida.

Cualidad dinámica que se encuentra latente en el interior de cada ser humano, siempre cambiante, que surge de la creencia de la propia eficiencia para enfrentar los cambios y resolver problemas y que puede activarse en cualquier momento por mecanismos adecuados.

Posibilidad de vivir sanamente en un ambiente insano.


La que elegimos para analizar y aplicar, es la siguiente:

"Proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad."
                                                            Luthar y otros (2000) 

Otras definiciones importantes son:

La Resiliencia no significa ni falta de riesgo ni protección total. Tampoco se adquiere de una vez y para siempre.” Manciaux y otros (2003) 

“Resiliar [résilier] es recuperarse, ir hacia delante tras una enfermedad, un trauma o un estrés. Es vencer las pruebas y las crisis de la vida, es decir, resistirlas primero y superarlas después, para seguir viviendo lo mejor posible. Es rescindir [résilier] un contrato con la adversidad.” Theis (2003)

Bowlby la define como 
“… resorte moral, cualidad de una persona que no se desanima, que no se deja abatir”.

La psicóloga Sylvie Mansour  establece una relación muy enriquecedora entre la Resiliencia y la felicidad:
“… es resiliente el sujeto que tras un acontecimiento (o una etapa) negativo de la vida, vuelve con gran rapidez a un nivel de bienestar psicológico subjetivo sensiblemente igual (o aún superior) al nivel anterior.”   

"En el área de la intervención social, la Resiliencia intenta promover procesos que involucren al individuo y su ambiente social, ayudándolo a superar la adversidad (y el riesgo), adaptarse a la sociedad y tener una mejor calidad de vida."     Infante (2001)  

Simpson, M. G., “Resiliencia en el aula, un camino posible, Ed. Bonum, 4ta. Edición: marzo del 2011, Bs. As.


Resumiendo podemos aceptar estas definiciones:

La resiliencia es la capacidad que permite superar adversidades y alcanzar una adaptación positiva, en un proceso dinámico entre el sujeto y el medio en el que se desarrollan factores de resiliencia, propios y externos.

La resiliencia sociocultural es la misma capacidad de personas, grupos, instituciones y comunidades para enfrentar y superar adversidades, adaptándose positivamente a la realidad, a través de interacciones dinámicas que tienen lugar en espacios o ámbitos generadores de resiliencia en los que se ponen de manifiesto principios movilizantes.

Una vez aceptadas las mismas caben como disparadores las siguientes cuestiones planteadas por Gauguin desde una de sus obras de arte:

Quiénes somos? De dónde venimos? y Adónde vamos?

Simpson, M. G. (2014). 11claves para generar resiliencia. Buenos Aires: Ed. Bonum. 


Imágenes resilientes.
http://imagenesresilientes.blogspot.com.ar/


28 enero 2014

Adversidad y Resiliencia

Citas de "Resiliencia Sociocultural, del Yo puedo al Nosotros podemos. " de Editorial Bonum.




Adversidad
Lo que daña, potencial o realmente. Está conformada por los factores de riesgo. En un proceso de Resiliencia, a este conjunto de factores, se le oponen los factores de Resiliencia y son el resultado de la interacción dinámica que se da entre el individuo y el medio.

“...cuando faltan los libros u otras representaciones, cuando la sociedad no propone transposiciones positivas de lo real, sino televisores y grandes superficies, entonces-como sugiere Víctor Hugo-
la delincuencia es una consecuencia lógica, pues se convierte
en la única realidad posible inmediatamente sancionada,
y por tanto reconocida, de los Miserables...”

Gianfrancesco, A. “¿Una literatura de Resiliencia? Intento de definición”, en Manciaux, M. (comp.), “La Resiliencia: resistir y rehacerse”, Ed Gedisa, Barcelona, España, 1ra. ed., 2003. Pág. 35.


Factores de riesgo o de adversidad
Conjunto de factores de naturaleza multicausal que provocan trastornos de distinta índole. Las causas de adversidad nunca son únicas: los factores se presentan interactuando entre ellos y elevando las posibilidades que se inicien perturbaciones de distinta índole o que se mantengan en el tiempo ciertos problemas o disfuncionalidades. La incidencia de estos factores genéticos, psicológicos, sociales y situacionales se modula a través de la conducta.

“Superar problemas genera s alegría y optimismo. Es importante reconocer cuáles son situaciones problemáticas, cuáles son dilemáticas y cuáles forman parte de lo que se puede entender pero que no se puede cambiar. La vida institucional esta llena de estas tres situaciones:
Los problemas se plantean en todas sus posibles aristas y se buscan las soluciones. Forma parte del problema la solución, si es problema tiene solución, a menor o mayor plazo pero existe una instancia superadora. Las situaciones dilemáticas se caracterizan por su rigidez, por su falta de matiz y cualidad. No contemplan intereses diversos y llevan a opciones más que a elecciones. No son situaciones que se superan o resuelven  sino que se “salvan”, se saltean , se pasan. No generan aprendizaje y solo se percibe un cierto nivel de alivio con su culminación.
Hay otro tipo de situaciones, las que se pueden comprender pero que no se pueden cambiar, que es importante saber reconocer. En estas situaciones no hablamos de resignación, sino de aceptación. Aceptar que están, que existen, que no dependen de nuestra voluntad ni de nuestras decisiones, pero que nos afectan, forma parte también del proceso grupal e institucional. El reconocer los límites, no caer en la omnipotencia ni en mesianismos evita sentimientos de impotencia y frustración y favorece el autoconocimiento y el reconocimiento de la tarea y en la tarea.”
Silvia Braida, Directora de la Escuela de Psicología Social Quilmes.


Fatalismo
Actitud pasiva de inermidad de un individuo o una comunidad frente a la desgracia, uno de los antipilares de la Resiliencia comunitaria. 

“El hombre no queda determinado por sus experiencias como víctima, ni está llamado a la resignación de permanecer en el sufrimiento injusto. El hombre al ser su propio determinante, necesita ser educado para la libertad. Y continuamos entusiastas esforzándonos por la educación, porque confiamos en que a través de ella aún podemos hacer milagros.”
 Castro Santander, A., “Violencia silenciosa en la escuela”, Ed. Bonum, Bs. As., 2008, Pág. 125.




“La resiliencia es la capacidad de tener éxito de modo aceptable
para la sociedad, a pesar de un estrés o de una adversidad
que implican normalmente un grave riesgo de resultados negativos”
                                                                    Vanistendael, 1996.
Manciaux, M., Vanistendael, S., Lecomte, J., Cyrulnik, B., “La Resiliencia: estado de la cuestión”, en Manciaux, M. (comp.), “La Resiliencia: resistir y rehacerse”, Ed Gedisa, Barcelona, España, 1ra. ed., 2003. Pág. 25.